Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

Eyzaguirre: “El destino los puso al frente y ahora que no pueden esconderse pregunto ¿qué van a hacer?


Por MARTA SÁNCHEZ y BÁRBARA GUTIÉRREZ (Diario Financiero)

A juicio del ex ministro de Hacienda, “estamos 3 ó 4 puntos por debajo de la carga tributaria (…) A claras luces el sector más pudiente no paga los impuestos y puede pagarlos”.

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– Usted declara no tener “objeciones desde el punto de vista de la conducción macro” ¿Alguna debe tener?

– Ninguna. Todo lo que hemos conversado hasta ahora es independiente del problema de los estudiantes, ellos no están saliendo a la calle por un problema macroeconómico. No mezclemos las dos cosas. No echemos a perder la macroeconomía para solucionar el problema estudiantil, porque son harinas de distintos costales. La peor solución es tratar de financiar una mejor igualdad de oportunidades, mejor educación, sobre la base de hacer una política fiscal expansiva, eso es veneno. Ahora, se puede aumentar el gasto en educación sin hacerle ninguna merma a la credibilidad fiscal si es que, simultáneamente, se aumentan los ingresos (fiscales).

– Pero, ¿Cuál es su visión respecto del tema de los estudiantes?

– Acá me voy a permitir una licencia poética, porque esto no es propiamente campo de mi trabajo y aquí hablo a título personal. Creo que Latinoamérica tiene un problema histórico que ha arrastrado por mucho tiempo y que le está comenzando a pasar la cuenta. Y no es paradoja que el país al que mejor le ha ido, Chile, sea donde esta cuenta pendiente se exprese con más fuerza.

– ¿Porqué pasa esto?

– Para no cargarle los dados a Felipe Larraín, este es un problema que tiene tanta historia como la historia de Chile, porque es un modelo de desarrollo económico que tiene una pata coja, que está mal estibado. Voy a dar algunos datos: dentro de los países del nuevo mundo, después de la conquista de América, Chile, Canadá y Australia se desarrollaron, todos, sobre la base de la provisión de materias primas. Pero mientras Canadá y Australia llegaron a un porcentaje de alfabetismo de la población del 80% en 1850 con un ingreso per capita en torno a los US$ 1.500, Latinoamérica llegó a un 80% de alfabetismo, y Chile en particular, en 1940, 90 años después, con un ingreso de entre US$ 2.500 y US$ 3.000 per capita.

– ¿Qué significa esto?

– Que el país necesitó casi ser el doble de rico para que el conjunto de sus hijos puedan saber leer y escribir, porque la distribución es completamente distinta. Entonces, para ser justo con el gobierno actual, esto lleva 200 años. Ahora, es muy importante entender la raíz sociológica-histórica, porque la cantidad de población originaria que había en Australia y Canadá, a diferencia de lo que ocurría en Chile o Argentina, era muy baja. Basicamente, ese era un territorio ocupado por inmigrantes que tenían todos más o menos la misma condición social, el mismo nivel de desarrollo. Por ejemplo, a comienzos del siglo XIX, el 80% de las familias tenía tierras y en Chile o Latinoamérica, sólo el 20%. Entonces, las primeras son sociedades homogéneas, que se organizan colectivamente sobre la base del bien común, porque nadie le puede imponer demasiado al otro porque son parejos.

La educación pública, los derechos políticos, son mucho más tardíos en Latinomérica: se producen 60, 80, 100 años después que en Canadá o Australia, porque hay una parte de la sociedad que está sojuzgada por la otra (a sangre y fuego y armada de acero) y esos rasgos continúan hasta hoy. Entonces, si miras los índices de libertad económica, vas a tener en los primeros lugares a Canadá, Australia, Nueva Zelandia y Chile, porque Chile le dio con el palo al gato cuando hizo la libertad económica. Los chilenos nos dimos cuenta que teníamos que vivir con lo propio, que no podíamos vivir sobre la base del endeudamiento, porque ahí está la raíz de los desequilibrios macroeconómicos que tuvimos permanentemente en nuestra historia. Chile aprendió que eso era pan para hoy y hambre para mañana y ha llegado a tener una de las mejores políticas macroeconómicas del mundo. Si ven dónde están las mejores políticas macroeconómicas nuevamente en estas economías que tienen que aprender a vivir en una montaña rusa, que son los precios de sus exportaciones: Australia, Nueva Zelandia, Canadá y nosotros aprendimos también.

Pero vayan a la tercera patita y vean cómo estas sociedades se organizaron en términos de poder liberarse de estar siempre dependientes de los recursos naturales y mira los niveles de educación y la intervención del Estado en términos de garantizar acceso igualitario a la población a la salud y la educación… ahí Chile se cae del ranking, o sea, no aparece en la tabla. Lo dije como ministro y lo vuelvo a decir: el país no será viable si no resuelve ese problema, porque Chile tiene una educación clasista, discriminatoria: depende de dónde naces es a la educación que accedes y la posibilidad de trabajo que tienes. Sería lo mismo que el seleccionador nacional, que ahora es Borghi, estuviera impedido de buscar jugadores de fútbol entre 16 millones de chilenos y sólo pudiera buscar en 2 millones, en la clase alta.

Y ahora tenemos la oportunidad histórica, porque, tal como ocurrió en el siglo XIX, hoy la emergencia de China e India como grandes centros consumidores de materias primas hará que el valor de éstas vuelva a estar bastante interesante por un período relativamente prolongado, aunque no para siempre. Por tanto, tenemos la oportunidad de usar esos recursos para dar un salto cualitativo, en terminos de acceso a la grandes mayorías, a las oportunidades de la vida que significa garantizar niveles adecuados de acceso y calidad a la educación.

– ¿Pero coincide esa oportunidad con lo que ha previsto el gobierno…?

– El gobierno, que no es ningún misterio para nadie que representa a los sectores más pudientes, va a tener que decir si está aquí para continuar defendiendo un modelo de acumulación basado en una minoría que puede ahorrar, que se puede educar, que puede explotar los recursos naturales o si va a juntarse con esas y les va a decir ‘mire, si aquí ustedes no contribuyen suficientemente a través de sus impuestos, para realmente hacer del acceso a la educacion de calidad un bien público para todos, o (el país) se va estancar, porque no va a poder competir con la innovación tecnológica del resto del mundo, o vamos a tener una revolución social’. Nosotros, durante los gobiernos de la Concertación -y no voy a entrar en la lata si lo defiendo o no-, intentamos subir la carga tributaria: la subimos, y bastante, por ejemplo, para poder tener el Plan Auge, el Chile Solidario… y la Presidenta Bachelet reunió sus recursos para mejorar las pensiones solidarias, pero todavía estamos muy lejos de poder llegar a tener lo que es un mínimo civilizatorio moderno, que es un acceso masivo a una buena calidad de educación y de salud.

– ¿Y por qué no avanzaron más?

– Simplemente porque la oposición, que se parapetaba atrás del Congreso, lo bloqueaba todo. Pero ahora el destino los puso al frente. Entonces les quiero preguntar a ellos, ahora que no se pueden esconder, ¿qué piensan? ¿qué van a hacer? Porque no le pueden echar la culpa a la Concertación…

– ¿Cree que este gobierno lo podrá hacer?

– Con precios estables del cobre (y no los que están ahora) notarán que estamos 3 ó 4 puntos por debajo de la carga tributaria que tenía cualquier país que se ha desarrollado o que ahora está en los US$ 17.000 per capita, que es donde estamos nosotros. O sea, no hay ningún país que esté con una carga tributaria tan baja con el nivel que tenemos nosotros. Eso habla, a claras luces, de que el sector más pudiente no paga los impuestos y puede pagarlos. En ninguna parte del mundo, en el pasado, (tener impuestos más altos) fue obstáculo para el desarrollo, por tanto, no digan que eso contiene el crecimiento, porque se habría sabido. Hay un elemento adicional: si se saca el décimo decil -el 10% más rico- el 90% que sigue son todos relativamente pobres. Debajo de la media de ingreso, ¿qué familia tiene US$ 15.000 per capita en este país? El 15% más rico. Y eso es en promedio, porqu hay quienes tienen US$ 70.000 per capita. Pero el primero, segundo, tercero y cuarto quintil viven con $ 800.000 o $ 1 millón al mes… el que más. ¿Cómo lo hace esa familia para pagar $ 300 mil mensuales para la universidad?

Que la universidad valga $ 300.000 y que no sea subsidiada por el Estado es bastante distinto en un país en que todos y cada uno tienen US$ 15.000 per capita, que en un país en que el 90% tiene menos de US$ 15.000 per capita y el 10% de arriba tiene US$ 70.000 per capita. Entonces los países con más inequidad en la distribución del ingreso necesitan cargas tributarias más altas, no más bajas, porque tienen que cubrirle los bienes públicos a la inmensa mayoría que no tiene nada o que tiene muy poco.

– ¿Es partidario de la gratuidad?

– No lo dije, ni lo creí, ni lo creo. ¿Cuál será el promedio de ingreso de las familias que están entrando a las universidades públicas? Serán del cuarto o quinto quintil. O sea, el promedio no es el segundo quintil, no entra la misma cantidad de hijos de familias del quintil más pobre que el quintil que está arriba, todavía el que está entrando a la universidad está cargado a la parte mediana-alta de la población.

– ¿Por qué pasa eso?

– Porque la discriminación viene de más abajo, no por distribución de cerebros, que está más que demostrado que no hay ninguna diferencia entre la gente más pobre y la gente más rica. Los bienes que el Estado debe garantizar deben tener una secuencia lógica, porque si no tienes un programa de nutrición infantil, de educación pre-escolar, programas de calidad de educación básica y media, que no sean discriminatorios, con igual calidad, si terminas subsidiándo (la educación superior) estarás haciéndolo a los más ricos. No es que esté de acuerdo con el slogan, lo que digo es que en el tiempo, posiblemente, sería partidario de que la universidad sea de bajísimo costo y que el costo no sea nunca un impedimento para la entrada.

– ¿Pero qué es lo más importante versus lo urgente?

– Lo que es un imperativo moral ahora es que el acceso a la educación preescolar, primaria y secundaria sea de calidad, eso no es postergable. El problema de la educación hay que atacarlo consistentemente en el tiempo. Lo que no quiero es que la discusión se enfoque solamente en solucionar la quinta pata del problema. No me sería ofensivo en lo absoluto que la Universidad de Chile y la Católica fueran gratuitas, pero si sólo hago eso le sigo dando continuidad a la elite, porque el problema de este país es que la elite nunca ha pagado. Un buen financiamiento no garantiza una buena calidad y ahí tenemos que ser serios, yo puedo ser muy contrario al espíritu devorador de las elites, pero trato de ser serio, no populista.

-¿Y qué se requiere entonces?

-La recaudación de impuestos directos en Chile es de 5%, el promedio de la OCDE es 14%. Recuerden que (Hernán) Büchi llevó los impuestos a las empresas a cero y (al comienzo de los 90) hubo un primer pacto social, en el que participó Piñera, que los subió a 14%… y yo (los subí) hasta el 17%. No hay forma alguna de subir la carga tributaria directa, que es la única forma de beneficiar a la clase media, sin subir los impuestos.

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LAS DIFERENCIAS ENTRE LOS INDIGNADOS

– ¿A qué obedece a su juicio, esta indignación global?

– Los distintos movimientos sociales que existen en el mundo obedecen a causas muy distintas, aunque hay coincidencias. Los seres humanos buscamos, además de nuestra felicidad familiar, un poco de seguridad, tranquilidad económica, pero también necesitamos expresar nuestras ideas, sentir que los gobiernos consideran lo que son nuestras opiniones… y cuando los países están carentes de expectativas, porque la situación económica está muy mala, porque han vivido muchos años estancados, esas cosas están subsumidas. La crisis de Chile es una especie de indicador de lo que posiblemente van a sufrir otros países latinoamericanos, tiene que ver con que Chile ha convergido hacia estrategias económicas más estables. El crecimiento latinoamericano de los últimos seis años ha sido bueno, la inflación está controlada y están pasando a niveles de ingresos medios y la gente está empezando a demandar cuestiones que más temprano o más tarde iban a aparecer, tienen que ver con temas de equidad.

– ¿Tiene que ver con el poder de la elite a la que Ud. se refiere?

– Ese es un buen punto de unión entre las tres crisis, pero en niveles súper distintos. En el caso de EE.UU. este movimiento de Wall Street tiene que ver con cómo el sistema financiero se ha desregulado y le ha implicado a la sociedad costos brutales en términos de desempleo, pérdida de riqueza y la sensación de que quienes estuvieron detrás de esto han salido impunes. En Europa son varios problemas, porque muchos de los países, cuando se produce la Unión Europea, unen el nivel de aspiraciones pero no el nivel de productividad que puede sostener esas aspiraciones.

Artículo original en Diario Financiero Online

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