Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

Egipto juzga a Mubarak por asesinato


Por NURIA TESÓN (El País)

El expresidente niega haber ordenado la matanza de más de 850 manifestantes – Detractores y simpatizantes del dictador se enfrentan ante la sede del tribunal.

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“¿Qué tiene que decir sobre los cargos que se le imputan?”, inquirió el juez. Hosni Mubarak tomó el micrófono de manos de su hijo Gamal y declaró: “Niego completamente esas acusaciones”. Era el principio de un fin que aún se antoja lejano, justo al comienzo de un proceso judicial histórico y observado con enorme atención por decenas de millones de personas. El último faraón, el rais egipcio que gobernó durante casi 30 años y que fue depuesto por una revuelta popular en los 18 días que siguieron al 25 de enero, compareció ayer ante los que van a juzgar su reinado. Los mismos que él designó y que hace apenas seis meses se encontraban a sus órdenes. La próxima vista se ha aplazado hasta el 15 de agosto.

De blanco, tumbado en una camilla, con el rostro pálido, el antiguo presidente -al que no se veía desde su última aparición en televisión, el 10 de febrero- entró a las diez en la jaula de los acusados, donde ya le esperaban sus dos hijos, Alaa y Gamal, acusados ambos de corrupción. En la celda contigua aguardaban uno de sus principales colaboradores, el exministro del Interior Habib el Adly y seis oficiales que le asesoraban, y sobre los que pesa también la acusación de homicidio. El último encausado, su amigo y empresario Husein Salem, bajo arresto domiciliario en España, será juzgado en ausencia.

Así, postrado e intentando incorporarse a veces para observar al tribunal, escuchó el depuesto líder la primera vista del juicio que se celebra contra él. Habían terminado las especulaciones de las últimas semanas y las desconfianzas de los que esperaban que en el último momento el proceso fuera aplazado o que Hosni Mubarak, de 83 años, no compareciera por motivos de salud. Pocos egipcios confiaban en poder ver enjaulado al que consideran el origen de todos sus males.

La fiscalía acusa a Mubarak, El Adly y los oficiales de permitir que los policías dispararan contra los manifestantes durante las protestas que dejaron 850 muertos y los atropellaran con sus vehículos; y de no utilizar sus poderes para prohibir estas acciones. Todos podrían enfrentarse a la pena de muerte si se demuestran los cargos contra ellos. Los hijos del exmandatario, que negaron también su culpabilidad, permanecieron junto a su padre, hablándole de vez en cuando y tratando de evitar que las cámaras de la televisión egipcia (la única autorizada a retransmitir el proceso) pudieran obtener un buen plano.

Mubarak y sus hijos han sido acusados de corrupción por aceptar cinco villas y otras propiedades, por un valor de 39 millones de libras egipcias (6,5 millones de dólares), de Husein Salem, a cambio de cederle terrenos en Sharm el Sheij. También se le imputa a Mubarak el supuesto acuerdo con el exministro de Petróleo Sameh Fahmi sobre la venta de gas a Israel, por un precio un 70% inferior a su valor real en el mercado, a través de una compañía de Salem que ocasionó millones de dólares de pérdidas al país.

Mubarak permanecerá en el hospital de la Academia de Policía en la que se le está juzgando mientras dure el proceso. Dos días antes del inicio de la revuelta, el faraón ofreció un discurso, en ese mismo lugar, para conmemorar el Día de la Policía, que se celebraba el 25 de enero. “Seguro que nunca pensó que volvería aquí para que le juzgáramos”, farfulla sonriendo con la cara magullada Mahmud Fustat.

Ver a Mubarak vestido con el traje blanco de los presidiarios ha supuesto un hito para los egipcios y una respuesta a su lucha en las calles. “Estoy encantada de verle en una jaula. Creo que el alma de mi hijo comienza a descansar y que su sangre se enfriará”, comentó a Associated Press Saida Hasan Abdul Rauf, madre de un joven de 22 años fallecido en la revuelta.

En el último mes miles de egipcios habían vuelto a acampar en la plaza de Tahrir en El Cairo para presionar a la Junta Militar y evitar que el proceso contra los culpables de la represión, cuyo máximo exponente es Mubarak, se retrasara sin fecha.

Demorar el juicio lo máximo posible parece ser la táctica empleada por la defensa de Mubarak. El letrado pidió la comparecencia como testigo de Mohamed Husein Tantaui, jefe de la Junta Militar. Una presencia que podría ser comprometedora para el Ejército, que ahora necesita distanciarse de su antiguo jefe. Pero Tantaui es solo uno de los 1.600 testigos cuya comparecencia reclama la defensa del exdictador.

La expectación era máxima. Tres horas antes del inicio de la vista había grupos de simpatizantes y detractores del rais ante las puertas de la academia. Con pancartas exaltando a Mubarak unos, y con fotos de los muertos de la revolución otros, las palabras se convirtieron en gritos y después en pedradas.

La policía formó cordones para separar a ambos grupos, lo que no sirvió para evitar peleas. El júbilo de los que nunca creyeron que verían al expresidente tras las rejas contrastaba con el dolor de quienes juraban que morirían “antes que condenar a Mubarak”. “Estos no saben lo que es la democracia. Egipto necesita un dictador”, clamaba Ahmed Nur el Din, un ingeniero electrónico de 29 años vestido con una camiseta en la que podía leerse: “Soy egipcio y rechazo insultar al líder de la Umma [la comunidad islámica]”. Mientras, una mujer de negro abrazaba la foto de su hijo Mustafá Mursi: “Veo ahí a Mubarak entre los que le mantuvieron en el cargo 30 años y no me creo este juicio. He perdido la esperanza”.

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LA CAÍDA DEL ‘RAIS’

– El general de aviación Hosni Mubarak llegó al poder en 1981 tras el asesinato del presidente Anuar el Sadat. Durante 30 años gobernó el país norteafricano con puño de hierro, reprimiendo cualquier movilización de la oposición. Inspirados por la revuelta en Túnez que acabó con el régimen de Ben Ali, miles de egipcios empezaron en enero una protesta que forzó la dimisión del rais.

25 de enero. Primera gran marcha contra el régimen, bautizada como el Día de la Ira, que moviliza a miles de personas en varias ciudades del país.

28 de enero. Se recrudecen las protestas, que se saldan con 70 muertos. Las autoridades decretan el toque de queda y cortan el acceso a Internet y a los móviles.

29 de enero. Mubarak renueva su Gobierno y Omar Suleimán, exdirector de Inteligencia, es nombrado vicepresidente.

31 de enero. El Ejército califica de legítimas las reivindicaciones populares y dice que no disparará contra los civiles.

1 de febrero. Un millón de personas se manifiestan en la plaza de Tahrir de El Cairo durante una huelga general. Mubarak anuncia que no se presentará a las elecciones de septiembre, pero advierte de que no se irá hasta que se celebren.

5 de febrero. Dimite la cúpula del gobernante Partido Nacional Democrático. El rais aparta de la dirección a su hijo Gamal.

10 de febrero. Mientras miles de opositores se reúnen en la plaza de Tahrir, Mubarak anuncia que delega parte de sus poderes en Suleimán, aunque no dimite y continúa en el país.

11 de febrero. Mubarak dimite y cede el poder al Ejército. El expresidente se marcha con su familia a Sharm el Sheij, a orillas del mar Rojo.

12 de febrero. Los militares destituyen al Gobierno del expresidente y disuelven el Parlamento. El Ejército promete levantar el estado de excepción vigente desde 1981. El mariscal Mohamed Husein Tantaui asume todo el poder.

21 de febrero. La fiscalía pide congelar los fondos de Mubarak y prohíbe que él y su familia salgan del país.

19 de marzo. El 77,2% de los votantes aprueba en un referéndum una reforma constitucional.

28 de marzo. Mubarak y su familia son puestos bajo arresto domiciliario.

10 de abril. La Fiscalía de Egipto pide interrogar al expresidente por la muerte de manifestantes y también a sus dos hijos, Gamal y Alaa, por malversación de fondos.

12 de abril. Tras sufrir una crisis cardiaca mientras es interrogado por la policí, Mubarak ingresa en la unidad de cuidados intensivos de un centro sanitario de Sharm el Sheij.

13 de abril. El fiscal pone a Mubarak bajo arresto por la represión de la revuelta y por corrupción. Sus dos hijos también son detenidos.

24 de abril. La fiscalía ordena que Mubarak sea trasladado a un hospital militar de El Cairo después de que los médicos dictaminaran que está en condiciones de viajar para el juicio.

24 de mayo. La Fiscalía General ordena que el expresidente y sus dos hijos sean juzgados por la muerte de manifestantes durante las protestas y les ordena presentarse ante el Tribunal Penal de El Cairo. Los tres son acusados también de delitos de corrupción y enriquecimiento ilícito.

Artículo original en ELPAÍS.com.

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