Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

“Te amo pese a nuestras heridas”


Por ANTONIO JIMÉNEZ BARCA (El País)

El 16 de noviembre de 1980, en su piso de profesor de la Escuela Normal Superior de París, el pensador y filósofo francés Louis Althusser, uno de los más importantes teóricos del marxismo, estrangulaba en un arrebato de locura en la cama del dormitorio a su compañera, Hélène Rytmann, con la que había compartido su vida durante más de siete lustros. El episodio conmocionó entonces a Francia, que contemplaba atónita cómo uno de sus intelectuales más renombrados del momento acababa encarnando el sombrío papel de filósofo enajenado y homicida.

Althusser, absuelto del crimen debido a que el juez consideró que había actuado en un estado probado de “confusión mental” y “delirio onírico”, murió en un asilo en 1990. Tenía 72 años y dejó muchos papeles sin publicar. Entre ellos, las cartas que desde 1947 hasta 1980 envió a Hélène, a la que conoció a los 30 años, cuando aún no había besado a ninguna mujer, en una estación de metro parisiense. Ahora, el editor Olivier Corpet las ha reunido en un solo volumen, Lettres à Hélène (Cartas a Elena), publicado por Grasset.

En ellas, el filósofo habla de sus lecturas y de su trabajo, de sus viajes y de sus vacaciones, de su afición a agotarse a base de jugar al tenis o a la bicicleta, y de sus disputas y de la relación tan especial que mantuvo con esta mujer ocho años mayor que él y a la que acabó ahogando tras comenzar a darle un masaje en el cuello. Un ejemplo: “Tengo la convicción profunda, reflexiva, para nada aventurada ni hipotética, de que las cosas se van a arreglar entre nosotros, de que yo voy a ser capaz de no provocar más, de no sucumbir por miedo ante los otros, de darme cuenta de las lecciones que hay que extraer del hecho de haberte hecho daño durante 35 años”. Esto escribía Althusser en marzo de 1980, en una larguísima carta mecanografiada.

El volumen, de más de 700 páginas, incluye 250 documentos, entre cartas, notas, telegramas y postales: todo lo que le escribió Althusser a Rytmann. Lo que ella le contestó a él (170 documentos), quedará por ahora inédito, debido, entre otras cosas, a problemas de derechos de autor, según explica el editor en el prólogo.

Olivier Corpet encontró en 1990 toda esta correspondencia en el piso personal de Althusser, en París, en la denominada “habitación de Hélène”. Y lo hizo poco después de hallar el escalofriante documento titulado L’ avenir dure longtemps (El porvenir dura mucho), publicado en 1992 y en el que el mismo Althusser describía horrorizado su propio crimen, entre otros episodios de su vida.

Muy pocas cartas están fechadas. La mayoría carece de sobre ni dirección. Algunas son manuscritas. Otras están hechas a máquina. Muchas fueron escritas en los folios de la Escuela Normal de Educación, con el membrete oficial de la prestigiosa institución. Una buena parte describe el peregrinaje de Althusser, aquejado de recurrentes crisis depresivas, por clínicas mentales en búsqueda de recuperación. A Hélène le relataba, así, los tratamientos de electrochoques y sus curas de sueño. En febrero de 1956 escribió: “Espero que el régimen no sea muy estricto pero no estoy seguro: desde que se entra en un sitio de estos uno no está seguro de nada, siempre hay obstáculos (…) No me hago ilusiones sobre la vida que me espera aquí. Pero seguramente necesito pasar por esto para salir. El cambio de decorado me da una idea de hasta qué punto he vivido en el delirio, hasta perder el sentido de las cosas reales, de las más simples y las más seguras, incluidas las que vienen de ti”. En las cartas, Althusser habla a veces a Hélène Rytmann de sus otras amantes (“Con Franca, la cosa marcha; Pimpa y yo nos adoramos;con Nonna, bah…”), aunque siempre guarda una frase tierna en cada envío para la mujer que le siguió durante 35 años y a la que llamaba con frecuencia “mi pequeña camarada”.

El escritor y filósofo Bernard-Henri Lévy, antiguo alumno del pensador en la Escuela Normal Superior de París y autor del prólogo del libro, se hace esta pregunta: “¿Prefiguran estas cartas el drama?” Él mismo se responde. “En un sentido no, ya que la correspondencia se termina seis meses antes del asesinato. Pero en otro, sí”. Y cita algunas de las frases de cartas a su juicio claves: “Te amo tal como eres, a pesar de nuestras disputas y nuestras heridas, a pesar de esos combates en los que nos desfiguramos, en todos los sentidos del término”.

Este volumen no es el último de los escritos que aguardaban inéditos en el piso de Althusser. Aún queda otro conjunto de textos que incluye la descripción de muchos de sus sueños y que se publicará en el futuro.

Artículo original en ELPAÍS.com

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