Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

Preocupación por el periodismo


Por HUGO ARIAS V.

No hay noche que no lea a mi pobre timeline tuitero quejarse por el nivel de las noticias de la TV nacional, largas y re-llenas de informerciales, fútbol o autopromociones, y no hay día que no lea un reclamo en el mismo sentido en contra de los diarios, donde al menos los publireportajes son menos evidentes. Y se entiende, porque los periodistas en Chile parecen estar más preocupados del futuro de los medios (¿del mercado laboral?) que del futuro, y sobre todo el presente, del periodismo.

Yo también creo, como proponía McLuhan, que “el medio es el mensaje”, pero ¿no será mucho seguir pensando que todo en el mundo de los medios tiene que ver con la tecnología que están detrás de su función de producción? Entender cómo Internet, Twitter, Facebook, los tablets o los celulares inteligentes nos cambian y cambian nuestras relaciones por cierto que es importante, pero eso nunca ha querido decir que haya que olvidarse de los contenidos, de los juegos de poder y de la construcción de realidad que está todos los días en juego en las páginas (electrónicas o de papel) de los diarios y revistas y en las pantallas de TV o computador o lo que sea que se use (hoy o mañana) para informarse.

Me cuesta, desde mi lecho de enfermo (suena grave, pero no es para tanto), alargar demasiado una perorata personal respecto del estado actual y el porvenir del periodismo, pero, para mi suerte, son varias las respetables personas que están preocupadas de lo mismo y de las que puedo valerme para “hacer algunos puntos”. Huelga decir que lo que viene a continuación es un escueto conjunto de frases e ideas extraídas de diversos artículos que rondan sobre el tema y que pueden dar pie a mucha y muy buena conversación y reflexión tanto entre quienes ejercen el periodismo, están cerca de él o simplemente son “consumidores” de aquello que el periodismo entrega día a día.

1. “No un periodista: un funcionario de la prosa.”
“Música y periodismo”, Leila Guerriero.

2. “Los buenos periodistas (…) se pasan la noche encerrados en sus redacciones, para que podamos ver al levantarnos la imagen del lugar en que vivimos. Y así nos ayudan a comprenderlo y a tener una mirada atenta y crítica sobre él. Es decir, transforman nuestro mundo en palabras, que es lo mismo que decir en una figura de nuestras cavilaciones.
“(…) eso deben ser los periódicos: compañeros leales, discretos y sensatos a los que acudir cada mañana no tanto para encontrar justificación a nuestras ideas o alimentar nuestros rencores, sino para relativizar nuestra verdad. Pues un periódico es, por encima de todo, un espacio de racionalidad y entendimiento, un espacio de encuentro con los demás.”
“Elogio de la prensa impresa”, Gustavo Martín Garzo.

3. “(…) el periodismo se consagró, precisamente, como filtro efectivo contra el bulo. Se equivocan quienes creen que el periodismo en la Red puede prescindir de la formación, el código deontológico, el estatuto de redacción, la ética o la vergüenza torera. “Ja, como si los periodistas respetaran sus códigos”, dirán quienes predican el fin del periodismo. Pese a todo, puede que los cínicos periodistas retratados con maestría en ‘Primera plana’, de B. Wilder, resulten unos tipos entrañables comparados con lo que prolifera por ahí. Mejor estar entre las tres pes (putas, policías, periodistas) que ponerse en manos de grupos sin escrúpulos o de aficionados temerarios atacados por la soberbia.”
“Elogio del periodista”, José Luis Barbería.

4. “La calidad de la vida democrática depende de cuán abierto, competitivo y plural sea el mercado de los medios escritos; éstos son los que, por su índole, más se acercan al ideal del diálogo racional. Por eso, si son pocos, demasiado homogéneos, proclives a dejarse influir en la trastienda o escrupulosos con los intereses de los avisadores, la que pierde es la democracia.
Y es que la democracia no sólo requiere ciudadanos provistos de derechos a quienes se consulte, cada cierto tiempo, a quién prefieren para el manejo del Estado. También exige un mercado de medios capaz de formar una opinión pública racional, inquisitiva y exigente con quien tiene a su cargo el poder.”
“Salvar a La Nación”, Carlos Peña.

5. “Será el pesimismo de la edad tardía, será la lucidez que la edad conlleva, la cuestión es que siento cierta perplejidad, mezclada con escepticismo, a la hora de intervenir para defender la libertad de prensa acogiendo la invitación del semanal L’Espresso. Lo que quiero decir es que cuando alguien tiene que intervenir para defender la libertad de prensa eso entraña que la sociedad, y con ella gran parte de la prensa, están enfermas. En las democracias que definiríamos “vigorosas” no hay necesidad de defender la libertad de prensa porque a nadie se le ocurre limitarla.”
“El enemigo de la prensa”, Umberto Ecco.

6. “Qué tiempos tan enojosos para los periodistas. Acostumbrados a contar las noticias buscando respuesta a cinco interrogantes -los clásicos qué, quién, cómo, cuándo y dónde-, se ven en el lance de narrar su propia crisis sabiendo que los gurús de la prensa han reducido todas las preguntas a una: ¿gratis o de pago? Discuten sobre la rentabilidad de los nuevos soportes y buscan con denuedo el mapa del tesoro en esos medios de autocomunicación de masas que son Facebook y Twitter.
(…)
Está fuera de duda que los medios han de ser rentables, pues esa es la garantía de su independencia. Pero siempre se había entendido que el dinero era eso que llegaba a los despachos mientras los periodistas hacían su trabajo. (…) La confusión empezó cuando los gestores de prensa decidieron llamar “producto” a sus publicaciones. Un periódico no es un producto, es un servicio. Y no un servicio cualquiera, sino el que se presta a los ciudadanos para contribuir a su información y su criterio en cuestiones de interés para la sociedad. Si Joseph Pulitzer reconocía en el buen periodismo la “vocación por lo correcto”, es evidente que en los estrambotes y el morbo late una infatigable vocación por el error.
(…)
El riesgo de envilecimiento aumenta de forma peligrosa al no ser la crisis del periodismo muy distinta de la general. Regidos por una mentalidad empresarial cuyo único criterio es el beneficio a corto plazo, se hace periodismo basura como se han hecho hipotecas basura. (…) Si los impagos bancarios llevan a la economía a la quiebra, el periodismo insolvente hace entrar a la democracia en bancarrota.
Tal vez la forma de evitarlo pase por contestar a las cinco preguntas de siempre: qué función tiene el periodismo; quién se beneficia de él, además de los accionistas; cómo puede engrandecer un país; cuándo deja de ser útil; adónde quiere ir. Se trata de cuestiones que la tecnología no va a resolver, puesto que las herramientas carecen de voluntad, y somos las personas quienes decidimos cómo emplearlas. Si todas las energías de los medios se concentran en perseguir hasta el último euro refulgente, poca fuerza les quedará para preocuparse de los escrúpulos. Vigilemos, no obstante, sus consignas, porque los dueños del lenguaje siempre han honrado el bien mientras practicaban el mal, como nos advirtió Julien Benda. Aún hemos de ver cómo invocan la libertad de información y de expresión quienes solo aspiran a blindar su ilimitada libertad de hacer dinero.”
“El triunfo del morbo y la confusión”, Irene Lozano.

7. “La sobreinformación, reducida a la recopilación de los acontecimientos y de los sucesos, ¿es aún información? ¿Adónde ha ido a parar la capacidad de relacionar acontecimientos diferentes cuando todo es rebajado y banalizado por unos hechos entregados de cualquier manera, tan alejados en su importancia como en su significado? La prensa escrita pierde terreno ante la masa de los medios audiovisuales salvo, retomando el éxito espectacular de Die Zeit, cuando opta por el sentido, y hace comprender al lector que tiene alguna cosa importante que decir. Cuando ha elegido los análisis de fondo, en resumen, una exigencia que no se basa en la facilidad de los hechos sino en la voluntad de aprender.”
“Los medios y el sentido”, Sami Naïr.

8. “En Italia los llaman dietristi. Son esa clase de tipos que piensan que la verdad siempre está detrás, escondida. Esa clase de tipos que trafican con enigmas, conspiraciones y secretos. Esa clase de tipos que sostienen, digamos, que el asesinato de Kennedy fue organizado por los Kennedy, que el 11-S fue organizado por el lobby judío de Nueva York, que el 11-M fue organizado por Zapatero y Rubalcaba, y que el 23-F fue organizado por la CIA, el Vaticano y el Rey (o, ya puestos, por Mortadelo y Filemón). No hay por qué negar que entre estos vendedores de baratijas abundan los periodistas, pero sí que los periodistas tengan la exclusiva del negocio. Al fin y al cabo, es un negocio muy rentable. La verdad suele ser aburrida y vende poco: es necesario inventar un enigma, una conspiración o un secreto y ponerlo en el mercado asegurando que es verdad -un buen mentiroso nunca dice que miente: siempre miente escudándose en la verdad- para que el negocio empiece a funcionar.
Rafael Nadal es un periodista importante y un antidietrista profesional. A algunos periodistas les gusta decir que están sometidos a todo tipo de presiones y que si no hacen mejor periodismo es porque sus empresas se lo impiden; Nadal sostiene que esto es falso, y que si los periodistas españoles no hacen mejor periodismo es porque no quieren o no saben hacerlo. “Sé que cuesta creerlo”, añade. “Sé que son más atractivas las teorías del control total, la conspiración y la manipulación informativa en manos de poderes ocultos”. ”
“Verdad a la vista”, Javier Cercas.

9. “El capitalismo es lo suficientemente dinámico, flexible y adaptativo; y la existencia de una prensa libre es tan importante en la sociedad que, soy optimista, vamos a encontrar una fórmula de mantener este papel del periodismo libre e independiente. Pero será distinto. Espero que sea mejor, incluso. Estamos atravesando una revolución con muy pocos precedentes históricos, es comparable con la que produjo Gutenberg. Pero una revolución no es rápida, está llena de procesos evolutivos complejos.”
“Los medios deben aparcar su arrogancia”, Rosenthal C. Alves.

10. “‘Probablemente sería justo decir que la cacofonía de los actuales medios de comunicación -en los que el rumor y la invectiva frecuentemente desplazan a los hechos, en el que se sientan a gritos solemnes reflexiones, en el que es posible que la gente crea estar plenamente informada sin haberse aproximado siquiera a una idea que contradiga sus prejuicios- juega un cierto papel en la polarización de nuestro sistema político y en el creciente cinismo del electorado’.
“Aunque cualquier lector pueda pensar que esta opinión alude a su propio país, fue expresada este domingo por el director de The New York Times, Bill Keller, y hace referencia a la situación de los medios de comunicación en Estados Unidos, donde cada día crece la preocupación por su responsabilidad en el deterioro de la convivencia política.”
“Política y medios en EE.UU.”, Antonio Caño.

Artículo original en El post

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