Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

El pasado envenena la campaña en Perú


Por FERNANDO GUALDONI (El País)

Las esterilizaciones forzadas de indígenas en la época de Fujimori se vuelven contra su hija – La candidata acusa a su rival de narcotráfico y abuso de poder.

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La campaña para las presidenciales peruanas cerró ayer con un brutal cruce de acusaciones entre el nacionalista Ollanta Humala y la populista Keiko Fujimori de haber sido cómplices o haber tolerado violaciones a los derechos humanos. La hija del expresidente condenado a 25 años de prisión por crímenes contra la humanidad insistió en que su rival tiene un discurso ambiguo a la hora de asegurar que mantendrá el modelo de libre mercado que ha impulsado el crecimiento del país y un pasado atroz como jefe militar de una zona andina durante los últimos años de la guerra contra Sendero Luminoso. Humala, por su parte, ha hecho mucho hincapié en un caso que siempre pone los pelos de punta a los peruanos: las esterilizaciones forzosas de 300.000 mujeres durante el mandato de Alberto Fujimori.

El tema irrumpió de lleno en la última semana de la campaña electoral tras el debate del domingo pasado y forzó a Keiko Fujimori a pedir disculpas a las víctimas. Sin embargo, la candidata de Fuerza 2011 negó que las esterilizaciones fueran una política de control de natalidad diseñada adrede por el Gobierno de su padre y atribuyó a “los malos profesionales” de la salud los daños a las víctimas. Las mujeres, la mayoría indígenas pobres de la zona andina, fueron esterilizadas quirúrgicamente mediante presiones, engaños o compensaciones. El Ministerio de Salud tiene 200.000 casos documentados entre 1996 y 1997 y, además, 18 fallecimientos durante las operaciones, realizadas en muchas ocasiones en lugares poco higiénicos y sin el instrumental adecuado.

El fujimorismo también declaró que las esterilizaciones no fueron contra la voluntad de las mujeres, sino sin su consentimiento y recordó que el tema había sido investigado en 2002 por un Congreso en el cual no había representantes del partido y que el caso se había archivado. Las asociaciones de mujeres reaccionaron de inmediato manifestando que el fujimorismo y su candidata presidencial mienten en el afán de negar o minimizar la esterilización masiva y forzada de mujeres. La directora del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, Ivonee Maccasi, dijo el miércoles que “hubo 2.000 casos denunciados e investigados por el Ministerio Público y que fueron archivados, no porque no hubiera evidencias de abusos y delitos, sino por prescripción”. Y añadió que hay “una demanda presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para revertir la prescripción porque es un delito de lesa humanidad”.

Las asociaciones de mujeres pidieron a Keiko Fujimori que aparte de Fuerza 2011 a Alejandro Aguinaga, el exministro de Salud de su padre que actualmente ocupa un escaño del fujimorismo en el Congreso. Aguinaga admitió que sí hubo “fallos” en el sistema y que al menos un centenar de mujeres resultaron perjudicadas, pero rechazó que haya sido una política de Gobierno; y arguyó que la denuncia solo pretende desacreditar la candidatura de Keiko Fujimori. “Se ha hecho un daño irreparable con más de 300.000 mujeres que hoy no pueden ejercer su derecho sobre su cuerpo de ser madres o volver a ser madres y eso fue sin su consentimiento y eso es una vergüenza, es un daño irreparable”, espetó Humala al cierre de campaña.

Pero el aparato fujimorista, consciente de que la ventaja de cinco puntos que tenía Keiko sobre Humala se ha reducido a tan solo dos puntos en esta semana hasta empatar a los candidatos en torno al 50% de los votos, contraatacó reabriendo una denuncia de autoritarismo que el candidato nacionalista arrastra desde su etapa en el Ejército. Se le acusa de haber perpetrado abusos contra la población civil en la región andina de Huánuco durante el periodo final de la guerra contra Sendero Luminoso en 1992. El proceso se archivó por falta de pruebas, pero como hubo muchas irregularidades en torno a un testigo clave, nunca se llegó a dar crédito al fallo judicial.

A estas acusaciones, se han añadido denuncias sobre una supuesta vinculación de Humala con el narcotráfico. Un medio publicó ayer en portada una entrevista con un obrero de la construcción natural de Huánuco, Antonio Mori Sandoval, que sostiene que en 1992 él sobornó en cuatro ocasiones a Humala para que permitiese el despegue de aviones del narcotráfico desde una pista dentro de la jurisdicción de la guarnición al mando del actual candidato presidencial. En las tertulias de televisión de ayer a los portavoces de Fuerza 2011 no les alcanzaban los minutos para releer la entrevista e insistir en la culpabilidad de Humala.

Por otra parte, en la guerra de apoyos públicos que mantienen los candidatos, Keiko Fujimori recibió ayer el respaldo de los ex candidatos presidenciales Pedro Pablo Kuczynski (PPK), Luis Castañeda y Mercedes Aráoz. PPK y Castañeda quedaron tercero y quinto, respectivamente, tras la primera vuelta electoral. Aráoz es la exministra de Economía del saliente Gobierno de Alan García que renunció a su candidatura por el APRA por los escándalos de corrupción en el partido.

Humala mantiene el decidido respaldo del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y de otros intelectuales, del expresidente Alejandro Toledo (cuarto en primera vuelta) y de muchos jóvenes.

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El dinero apoya al Fujimorismo

Por J. CORDERO / F. GUALDONI

El mercado peruano refleja mejor que nadie el nerviosismo que hay ante el resultado de las presidenciales del domingo. La Bolsa de Lima registró dos batacazos monumentales esta semana, el sol sufrió un gran retroceso frente al dólar y no hay empresario que no confiese que hace tiempo que se congelaron las inversiones en el país hasta conocer el resultado electoral o que hay mucha inquietud sobre los desembolsos ya comprometidos, sobre todo en los sectores minero, energético y de la construcción. Está claro que el mercado se siente más seguro con la populista de derecha Keiko Fujimori que con el nacionalista de izquierda Ollanta Humala, puesto que el vía crucis bursátil empezó con el empate de los candidatos en los sondeos.

Tras varios años de bonanza económica, aunque con una deficiente distribución de la riqueza, el suspenso electoral ha llevado a muchos a reproducir comportamientos que parecían cosa del pasado, especialmente de los ochenta y principios de 1990, cuando la hiperinflación y la política económica aplicada durante el primer Gobierno de Alan García (1985-1990) llevó a los peruanos a refugiarse en el dólar (ante el temor a una devaluación) y a retirar sus ahorros del sistema financiero. Ahora incluso los empleados de la banca aconsejan a los clientes postergar la compra de viviendas y automóviles. El BCP, el banco más grande del país, reconoció que en abril sus créditos hipotecarios cayeron entre el 20% y el 25%.

“Sé de gente que está llevándose su dinero a Estados Unidos, ya sea abriendo cuentas o formando empresas”, comenta una empresaria y consultora en proyectos de inversión, que también admite que algunos contratos que tenía prácticamente cerrados han quedado en suspenso, al menos, hasta que se sepa quién será el próximo presidente. Los inversores siguen sin creerse mucho el viaje al centro de Humala a pesar de que, en cada ocasión que puede, el candidato nacionalista promete mantener el modelo económico de libre mercado que ha permitido al país crecer a un ritmo del 7% anual en el último lustro, más que ningún otro país en la región. Parece que la incertidumbre ya ha afectado a las impecables cifras macroeconómi-cas del país. La semana pasada el ministro de Economía, Ismael Benavides, rebajó las expectativas de crecimiento del PIB para el presente año de 7,5% a 6,5%, lo que de todos modos sería una de las cifras más altas del continente.

Por las dudas, en la televisión peruana la patronal Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) difunde insistentemente un mensaje: “No perdamos lo ya ganado, Perú”. Los anuncios muestran las cifras del crecimiento en las áreas de la tecnología y las telecomunicaciones, la agricultura y el comercio. Está claro que el sector privado apuesta por la continuidad de un modelo apuntalado por los altos precios de los minerales y las inversiones extranjeras.

En 2010, Perú registró una inversión extranjera directa de 7.328 millones de dólares, según el banco central, lo que supuso un crecimiento del 31,42% respecto a 2009. Hasta ahora, el nivel de riesgo para invertir en Perú apenas supera los 200 puntos, mientras que en países como Ecuador, donde el presidente Rafael Correa ha optado por un modelo más cerrado a la inversión extranjera, casi alcanza los 800.

Artículo original y enlaces en ELPAÍS.com.

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