Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

La ONU diseña el salto a las energías renovables


Por SANDRO POZZI (El País)

Sol, viento, agua y biomasa. Esas serán, según Naciones Unidas, las principales fuentes de energía en el mundo en 2050. O al menos eso es lo que el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) espera. Con las políticas adecuadas podrían cubrir el 77% de la demanda, señala. El potencial es ilimitado, sobre todo con la solar. El objetivo es, por ambicioso, poco realista para algunos, pero marca la hoja de ruta del sector energético mundial.

Las renovables juegan un papel clave para evitar el calentamiento del planeta. Y como señala el último informe del panel, romperá además el vínculo entre el desarrollo de las economías atrasadas y el alza de las emisiones. Pero aunque las posibilidades no se ponen en cuestión, “hay importantes retos técnicos y políticos”, dijo su relator, Ottmar Edenhofer.

Las fuentes renovables cubrieron el 12,9% de la demanda global de energía en 2008, según la ONU. La biomasa fue la más importante (10,2%), seguida por la hidráulica (2,3%), la eólica (0,2%), geotérmica y solar (0,1%). El carbón, el petróleo y el gas natural representan el 85%, y son responsables del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El informe, redactado antes de la crisis nuclear en Japón, fue presentado ayer en Abu Dabi. Los incentivos públicos, el alto precio de los combustibles fósiles y el desarrollo tecnológico aceleran la introducción de las renovables. Pero la ONU estima que solo se utiliza el 2,5% de su potencial, lo que muestra el margen de desarrollo que tiene por delante.

Las fuentes de energía limpia, señala el panel, representaron la mitad de los 300 gigavatios de capacidad nueva creada entre 2008 y 2009. Y lo relevante es que la mitad se instaló en países en vías de desarrollo. El resto se lo llevó el carbón. Un incremento que será “sostenido”, sobre todo entre 2030 y 2050, aunque su rapidez dependerá de un importante cambio estructural.

Según 164 posibilidades analizadas por 120 expertos, el salto a las renovables permitirá un ahorro en las emisiones de dióxido de carbono de entre 220.000 millones y 560.000 millones de toneladas hasta 2050.

Pero para ello se requerirá de mucha inversión. La ONU calcula que en la próxima década deberán movilizarse hasta 5,1 billones de dólares (3,5 billones de euros) en energías limpias para que pueda multiplicarse por 20 el suministro. Y otros 5 billones de euros entre 2021 y 2030. El IPCC cree que el informe aporta “una claridad necesaria” para lanzar el debate y presentar las opciones que tienen los Gobiernos.

Greenpeace confía en que el informe se convierta en una guía para acelerar el salto a las renovables. Ramon Pichs, otro de los relatores, señala que son claves para el futuro de los países en desarrollo, donde 1.400 millones de personas no tienen acceso a la electricidad en sus hogares. “Ahí es donde se dan las mejores condiciones para su despliegue”, remacha. Edenhofer explica que parte del paso de las energías fósiles a las renovables se hará sin que sea necesario adoptar políticas más activas. Pero para que el cambio sea de calado, señala, “hace falta un esfuerzo concertado”. Y aunque en algunos casos la tecnología es competitiva, el coste de producción sigue siendo alto comparado con las energías fósiles.

A pesar de los cuellos de botella creados por la crisis financiera internacional, la ONU ofrece datos que reflejan que ya hay un incremento en la capacidad entre las energías renovables. La eólica creció un 30% en 2009 y un 3% la hidráulica. Pero lo que más creció fue la distribución de energía fotovoltaica, un 50%. La termosolar lo hizo un 20%, mientras que el biodiésel subió un 10% y la geotérmica un 4%.

También se afirma que en buena parte de los escenarios, las renovables contribuirán más en la lucha contra el cambio climático que la nuclear. Y para hacerlas más atractivas, el IPCC invita a los gobiernos a que tengan en cuenta el impacto medioambiental de las emisiones contaminantes y de gases de efecto invernadero. “Ahí se ve que son económicamente más atractivas”, remacha.

España llega a este debate en una posición destacada por el peso en su sistema de la energía renovable. En abril, según datos del observatorio energético de WWF, las renovables aportaron un 52% de la generación eléctrica nacional, repartido entre eólica (16%), hidráulica (15,4%), solar, biomasa, cogeneración y minihidráulica. La energía nuclear aportó un 22% y las térmicas de carbón, otro 12%.

Artículo original en ELPAÍS.com.

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