Edición 27/02

Icono

«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

Sí, quiero matrimonio gay

Por SOLEDAD VALLEJOS (Página/12)

Tras más de quince horas de un debate intenso, los senadores decidieron cambiar el Código Civil. Lo hicieron por 33 votos a favor y 27 en contra. Hubo festejos y emoción. La Argentina es el primer país en América latina que establece el matrimonio civil entre personas del mismo sexo.

———-

Después de 15 horas de sesión ininterrumpida, después de tres meses de discusión en comisión, después de tres años de campaña de la comunidad gay-lésbica, el Senado aprobó a las cuatro de la madrugada de hoy en general el proyecto de ley que establece la posibilidad de que las parejas del mismo sexo puedan casarse en igualdad de condiciones con las parejas heterosexuales. En la primera votación se rechazó el dictamen de mayoría de la comisión, lo que permitió votar la media sanción de Diputados. Esa votación registró 33 senadores a favor del matrimonio igualitario, 27 en contra y tres abstenciones. Argentina se convirtió así en el primer país sudamericano en legalizar los matrimonios homosexuales.

Era como estar sobre un barco mientras la corriente se embravecía: desde el arranque, que estuvo en duda hasta que finalmente sucedió a las 13.15, la sesión fue un vaivén permanente. A los enfrentamientos por tecnicismos, la extensísima alocución de Negre de Alonso acerca de sus viajes al interior y los chispazos por el video con el que pretendía dar cuenta de ellos, siguió el debate sobre el matrimonio igualitario, presión de senadoras y senadores favorables al proyecto mediante.

Fue la contraseña para que comenzara otro vaivén: el de contar una y otra vez votos comprometidos, hipotéticos y hasta imposibles.

Casi como si se hubiera tratado de un calco de lo sucedido en casi tres meses de reuniones de comisión, en el recinto sonaron básicamente tres tipos de argumentos: los que defendían la igualdad de derechos como sustento de la democracia; los que rechazaban abiertamente la ampliación del matrimonio civil y quienes insistían en que plantear la unión civil no implicaba discriminar.

La sesión arrancó poco después de la hora estimada, con predicción de resultado incierto pero aires optimistas. Así lo habían asegurado durante la mañana, en la entrada del Senado, la presidenta y el secretario de la Federación Argentina LGBT, María Rachid y Esteban Paulón. Para enfatizar aún más el optimismo, contaban con la presencia del militante del PSOE Pedro Zerolo, llegado especialmente para vivir en Argentina la ocasión que ya había atravesado en España. Ya estaban los vallados sobre la calle Yrigoyen, pero también unas cuantas personas resistían el frío en la plaza, en torno del escenario.

Puertas adentro, Liliana Teresa Negre de Alonso daba rienda suelta a un video de diez minutos cuya edición de inmediato fue duramente criticada por senadores como Norma Morandini, Luis Juez, por ser “propaganda y no información”. (Largamente pasada la medianoche, María Eugenia Estenssoro aportó también sus críticas sobre “ese tipo de herramienta publicitaria”.) “He cumplido con la manda”, insistía, a su vez, Negre, quien al concluir su argumentación dijo –retomando uno de los tópicos más esgrimidos por sectores integristas– estar preocupada por los contenidos que niños y niñas podían aprender en materia de educación sexual.

Liliana Fellner apeló, tras ese inicio desconcertante, a que “de lo que se habla es del derecho fundamental (que tienen) como personas a la igualdad”, que es “un derecho consagrado en nuestra Constitución”. En medio del recinto, Carlos Reutemann dialogaba con Adolfo Rodríguez Saá, cuando la jujeña aclaró que las familias diversas son “algo que existe hoy y va a seguir existiendo se vote o no la ley de matrimonio igualitario”. La resistencia a aceptar que proponer otros nombres es discriminar, que el matrimonio es civil y que “la ley no te obliga a la heterosexualidad ni la homosexualidad” es, dijo poco después Luis Juez, “un tema que incomoda, irrita y fastidia”.

El proyecto de unión civil dictaminado y luego impugnado concitó los apoyos de quienes lo habían firmado en la Comisión de Legislación General y las críticas demoledoras de casi todo el resto de la Cámara. “Es una estrella amarilla, es estigmatizante. Nos hace recordar demasiado a las listas nazis. Hace familias de clase A y familias de clase B. Esto ya lo vivimos cuando se legalizó el divorcio”, sintetizó Beatriz Rojkes de Alperovich.

A media tarde, luego de que María Jose Bongiorno anunciara, airada, su abstención, comenzaban a llegar a los pasillos del Congreso los sonidos festivos del escenario montado en la plaza. De a ratos, algunos bajos hacían vibrar la pantalla desde la que se seguían las alternativas de la sesión, una rutina interrumpida con frecuencia por la llegada de senadoras y senadores en tren de amenizar la sesión con declaraciones.

“Estamos discutiendo sobre el modelo de sociedad en el que queremos vivir”, insistía Daniel Filmus pasada la medianoche, y confesaba su convicción de que “todos queremos vivir en una sociedad más democrática, más igualitaria”. Las frases, con distintas modulaciones habían sido lanzadas en el recinto ya a lo largo de la tarde, mientras la banda de sonido de la calle daba cuenta del paso del tiempo. A medida que el festival del Inadi llegaba a su fin el recinto se vaciaba. En la sala de prensa, una senadora aseguraba que, tras el cabildeo incierto por el proyecto de “unión solidaria familiar”, la votación parecía haberse reencauzado. Una vez más, y por al menos décima oportunidad desde el inicio de la sesión, los números habían cambiado. Una vez más, sin embargo, la balanza seguía inclinándose en favor de una nueva regulación matrimonial para Argentina. “No es un atentado contra la familia heterosexual, no veo cuál es la amenaza”, replicaba Estenssoro, tras una seguidilla de argumentos integristas que, por tramos, reproducían la retórica de los jerarcas eclesiásticos.

“Los derechos humanos no se plebiscitan y las objeciones de conciencia tienen que ser muy limitadas, no para que los funcionarios se nieguen a cumplir con la ley”, replicó una vez más Estenssoro cuando Negre volvió a defender el proyecto de unión civil que preveía tal mecanismo. Luego, Rubén Giustiniani iniciaba su intervención recordando que su voto sería positivo. “Es un día histórico”, agregó emocionado.

———-

Los nervios, las razones

Por EMILIO RUCHANSKY

A principios de los ’90, en medio de una intensa lluvia de diciembre, un grupo de estudiantes secundarios, refugiados bajo la recova del Ministerio de Economía, se aunó en un canto para levantar el ánimo de la Marcha de la Resistencia, mientras algunas Madres de Plaza de Mayo caminaban alrededor de la Pirámide de Mayo esquivando charcos. Entonaron un cántico dedicado a dos personajes de una conocida familia política, ambos funcionarios menemistas: “Alsogaray, Alsogaray, tu hija es una puta y vos sos un gay”. Al lado, unos anarquistas los prepotearon por el canto homofóbico y los estudiantes retiraron su prejuicio, poniendo algún insulto en su lugar.

La presidenta de la Federación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt) sonríe al escuchar la historia. Está sentada en una esquina del auditorio del cuarto piso de una dependencia del Senado, usado como bunker por el activismo local para ver en pantalla grande la discusión en el recinto. “Los anarquistas siempre apoyaron esta lucha”, dice María Rachid, y enseguida, como suele hacerlo, esgrime una aclaración. “Hace cinco años, cuando se supo que los neonazis iban a hacer lío a la Marcha del Orgullo, los anarquistas vinieron a enfrentarlos. Los neonazis les tiraban piedras y botellas. ¿Sabés lo que les gritaban los anarquistas?: ‘Putos de mierda’.”

A Rachid le pesan los párpados y tiene los ojos enrojecidos, producto del mal sueño que le causan las contracturas. Pero está muy atenta, lo demostró en los debates que dio en el programa de Mirtha Legrand o la noche anterior, en un canal de noticias. “El de anoche fue terrible, iban a ser 10 minutos y explotó el rating. Duró una hora. Estaba el diputado (Alfredo) Olmedo –el de “la cola cerrada y la mente abierta”– y al final empezó a tirarme onda, a decir que me quería presentar a sus amigos para que saliera con ellos. Yo miraba al conductor y le decía por lo bajo: ‘No puedo discutir con esta roca, se quedó sin argumentos hace media hora’.”

En la sala se oyen aplausos. Un colaborador, al que ella le acaba de decir “no me ilusiones” cuando se acercó para augurar que la indecisa senadora Lucía Corpacci votaría a favor, vuelve para confirmar su pálpito. Rachid se para y dice en voz alta: “Quiero que sepan que no contábamos con este voto”. “Al final las indecisas son las mejores”, bromeó un activista español. La titular de la Falgbt volvió a la charla con Página/12 y recordó que, además del anarquismo, cuando ella comenzó a militar, a mediados de 1995, por la visibilidad del colectivo lésbico, se sumaron también los partidos de izquierda y algunas organizaciones sociales.

“El gran cambio fue la sanción del matrimonio igualitario en España y todo el intercambio de información, estrategias y tácticas con los activistas de allá”, admite. Fue en ese año, 2005, que formó la Falgbt y se decidió pelear por el matrimonio y no sólo la unión civil, que se había conseguido gracias a una gran articulación en la ciudad de Buenos Aires. “En España, cuando la militancia pidió la unión civil, se la negaron. Cuando pidieron el matrimonio, los conservadores terminaron ofreciendo la unión civil que antes negaban. Alguien de allá me dijo: si perdés, al menos la negociación fue la mejor posible”, dice Rachid.

El siguiente paso consistió en fortalecer los contactos en todo el país. Ella, que tiene pánico a volar, recorrió varios aeropuertos provinciales para debatir el proyecto. “Los militantes locales nos tenían todo preparado, pero no se animaban a dar la cara por su familia o sus trabajos, pero ayudaron en todo”, comenta. También el Instituto contra la Discriminación jugó un papel importante, al aportar abogados para los casamientos que se hicieron vía judicial y hacer propia la agenda de reclamos de las Falgbt. Sin embargo, la discriminación no termina de ser el argumento más convincente para torcer la votación.

“La justicia, la igualdad y la libertad. Si insistís con la discriminación la gente se pone a la defensiva porque sabe que está en falta y es peor”, reconoce la militante, envuelta en una bufanda con los colores del arco iris, que representa la lucha por la diversidad sexual. “Me la regalaron dos hombres mayores que están en pareja hace muchos años y se sienten orgullosos de esta lucha”, dice emocionada, a poco de salir a la Plaza del Congreso para velar por la sanción del matrimonio igualitario.

Publicado en el diario Página/12 de Argentina.

Anuncios

Archivado en: Reportajes +, ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Edición 27/02 no es más que una "revista de prensa" que mezcla columnas y artículos propios con piezas arbitrariamente escogidas del periodismo nacional e internacional que van marcando estos años.

Únete a otros 1.056 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: