Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

Paul Steiger: "La prensa impresa tendrá que ser un complemento de la web"

Por PEDRO DE ALZAGA (ABC)

Hace apenas tres años, Paul Steiger (Nueva York, EEUU, 1942) dejó su puesto de editor jefe en The Wall Street Journal para hacerse cargo de un proyecto que nada tenía que ver con la prensa impresa en la que había trabajado durante casi medio siglo. Steiger, también presidente del Comité para la Protección de los Periodistas y miembro del consejo de la Fundación Knight, se reunió con una pareja de inversores y obtuvo de ellos 10 millones de dólares para financiar una cabecera digital por un plazo de tres años.

Y así nació ProPublica, un medio informativo que bajo el lema Periodismo de interés público reúne a casi tres decenas de periodistas de investigación de gran prestigio y que en su corta existencia ha recibido varias decenas de premios. El último, el gran Pulitzer, que el pasado mes de abril reconoció por primera vez el trabajo periodístico de un medio digital.

En una entrevista telefónica desde Nueva York, Steiger comenta la breve historia de la redacción de la que es editor jefe, desde su larga experiencia como periodista de la prensa tradicional.

Apenas dos años después de empezar con ProPublica, reciben un Pulitzer. ¿Lo esperaba tan pronto?

No, nunca pensé que lo recibiríamos tan pronto. Esperaba que acabaríamos alcanzando ese nivel de trabajo, pero lo que me emocionó es que nos lo dieran en nuestro primer año, 2009, cuando no sólo publicamos el maravilloso trabajo de Sheri Fink que ganó el Pulitzer, sino cuatro o cinco proyectos más que tenían también ese tipo de calidad. Por ejemplo, el del fracaso del Consejo de licencias de enfermería de California que fue finalista del premio Pulitzer al servicio público; o el de los riesgos potenciales de perforar en busca de gas natural , que ganó un premio George Polk; u otro reportaje sobre la falta de cuidados médicos a los heridos que trabajaban en los contratos militares de Afganistán e Irak, que ganó un premio Selden Ring y el de la Prensa Exterior. Así que el impacto que ha tenido nuestro trabajo en el primer año ha sido muy gratificante y mucho mayor de lo que esperaba.

Los medios que ha dirigido han recibido varios Pulitzer. ¿Es éste el más importante para usted?

Eso es como preguntar a un padre qué hijo prefiere. Pero este premio ha sido especial porque mientras The Wall Street Journal ha estado aquí durante más de cien años, ProPublica es una cabecera muy nueva. Conseguir que tu niño gane es maravilloso.

¿Cómo define ProPublica: como una agencia, como un periódico o simplemente como “periodismo de interés público”?

Es una redacción imparcial y sin ánimo de lucro que hace periodismo de investigación de interés público.

Y ¿cuál ha sido en su opinión la clave de su éxito?

La clave está en la gente estupenda que hemos sido capaces de reclutar. Su talento es lo que ha conseguido el éxito.

¿Cómo se las arregló para convencer a periodistas de grandes medios, larga trayectoria y muchos premios?, ¿qué razones puso sobre la mesa para animarles a venir a un proyecto nuevo y sin ánimo de lucro?

El primer atractivo fue precisamente ése: empezar un proyecto nuevo, una aventura a la que podrían contribuir. El segundo fue asegurarles que estaría completamente enfocado a un periodismo de gran impacto. La tercera cuestión sobre la que pude persuadirles es que la inversión era segura o, al menos, tan segura como la de cualquier medio tracional.

Usted sostiene que el periodismo de investigación debe ser hecho por periodistas profesionales.

Este tipo de periodismo, más que cualquier otro, requiere habilidades profesionales y organización, y no creo que pueda ser hecho por cuenta propia. Tal vez sí en una historia concreta, pero para hacerlo de un modo sostenible son necesarias la profesionalidad y la organización.

¿Qué papel juegan los socios mediáticos?, ¿podría ProPublica sobrevivir sin ellos?

No lo sé, pero creo que sería mucho más difícil. Los socios mediáticos son importantes en muchos aspectos: el primero es que da mucha más visibilidad y distribución a nuestro trabajo; el segundo es que nos aportan una especie de prueba de aprobación, en el sentido de que estas organizaciones de prensa o emisoras suelen ofrecer buena calidad; y el tercero es que dan una visibilidad adicional a nuestra marca.

ProPublica tiene el apoyo financiero de un gran inversor. ¿Cree que llegará el día en que el periodismo no necesite inversores?, ¿el día en que los inversores sean los lectores?

Lo que sucede es que el modelo de financiación del periodismo que ha funcionado tan bien en los últimos 45 años ha sido reventado por la Web. Así que habrá cosas que seguirán siendo financiadas del modo tradicional, con ánimo de lucro; cosas que serán hechas por voluntarios, como Wikipedia; y cosas que requerirán apoyo filantrópico o una combinación de filantropía y cobro.

Como ex editor jefe durante muchos años de ‘The Wall Street Journal’, conoce muy bien el mundo de la prensa impresa. ¿Cree que hay una solución para los problemas que ahora atraviesa?

Creo que seguirá teniendo un papel en nuestra sociedad, como la radio. Pero lo tendrá mucho más difícil, como lo tuvo la radio después de la invención de la televisión. La prensa impresa tendrá que ser un complemento de la web, en vez de un medio aislado y autosuficiente.

Casi dos años después de aventura digital, ¿puede imaginarse fuera del mundo de la red?, ¿volvería a la prensa impresa, si se lo pidiera por ejemplo ‘The Wall Street Journal’ o ‘The New York Times’?

De entrada, no me lo van a pedir, pero además me lo estoy pasando muy bien haciendo lo que hago.

¿Cuáles son en su opinión las grandes historias de nuestro mundo, actualmente?

La gran historia ahora mismo es la caída del modelo financiero global y la necesidad de un nueva estructura internacional de comercio y pagos que sea sostenible, pues nos encontramos en una situación muy peligrosa. Ésta es una gran historia. Obviamente, el reto que los militantes islamistas han lanzado contra el mundo instrializado es otro gran tema, así como los asuntos de sanidad.

Usted escribió un libro sobre la crisis de los setentas. ¿Cree que esta crisis global podría haber sido evitada con más periodismo de investigación?

Creo que puede ayudar, pero con ciertos límites. Cada vez que tienes un periodo sin graves descensos, como el que tuvimos en Estados Unidos desde 1982 a 2006, la gente empieza a pagar los costes de las ganancias, y no hay periodismo de investigación que pueda cambiarlo. Esto no quiere decir que no deba haber más periodismo de investigación, sino que hay límites en lo que se puede esperar de él.

Usted dijo en una conferencia que “El futuro de los periódicos es horrible; el futuro del periodismo es bueno; y el futuro de los periodistas es desigual?”. ¿Cómo será el futuro de la información?

Creo que es ilimitado: el número de fuentes y de medios de distribución crece cada día, así como los retos que plantea.

Pero, ¿tendremos mejor información que la que hemos tenido?

Para eso habrá que encontrar el modo de que la información que es mala sea mejor, pero estoy seguro de que la sociedad averiguará cómo conseguirlo.

Publicado en el blog La palabra escrita del diario ABC de España.

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