Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

El ‘caso L’Oréal’ salpica de lleno a Sarkozy

Por ANTONIO JIMÉNEZ BARCA (El País)

El lunes, al ser llamada por la policía, la que fue contable de la mujer más rica de Francia se dijo a sí misma: “Es hora de contar lo que pasó”. Y lo ha hecho. Claire Thibout, ex empleada de Liliane Bettencourt, que heredó el imperio L’Oréal, contó primero a los expertos policiales y luego al periódico digital Mediapart, entre otras revelaciones explosivas, que el partido de Nicolas Sarkozy, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), se benefició de 150.000 euros en efectivo provenientes de la fortuna de Bettencourt para su campaña electoral de 2007. Algo ilegal en Francia, donde las donaciones privadas a partidos políticos no pueden exceder de los 7.500 euros.

La ex contable también aseguró que Sarkozy, desde 1983 hasta 2000, esto es, durante sus años de alcalde de Neuilly, localidad cercana a París donde vive Bettencourt, pertenecía al conjunto de políticos que pasaba con frecuencia por el palacete de la familia a comer “y luego se iban con un sobre con dinero”. Así, el caso L’Oréal, hasta ahora centrado en el ministro de Trabajo, Eric Woerth, acusado sobre todo de conflicto de intereses, afecta ya al mismo corazón del Estado francés: el Elíseo. Desde allí, se apresuraron ayer a desmentir todas las acusaciones.

Pero el Gobierno de Sarkozy, noqueado desde hace días por la retahíla de escándalos sobre este asunto, se tambalea: hay diputados de su propio partido que reclaman que el cambio de ministros anunciado por Sarkozy para el próximo mes de octubre se lleve a cabo ya. Y el portavoz del grupo de la UMP en la Asamblea Nacional, Jean-François Copé, ha pedido al presidente de la República que se dirija a los franceses a fin de “poner las cosas en perspectiva”.

La ex contable no aporta pruebas. Pero sí da detalles que otorgan al relato, al menos, verosimilitud. Thibout cuenta a Mediapart que, tras la muerte de André Bettencourt, marido de Liliane y varias veces ministro, era el gestor personal de la fortuna de la anciana, Patrice de Maistre, el que se ocupaba de “pagar a los políticos”. Y que este, a finales de marzo de 2007 (dos meses antes de las elecciones presidenciales, pues), le pidió 150.000 euros en efectivo. “Yo le pregunté para qué y él me respondió: ‘Para financiar a Sarkozy’. Le contesté que solo tenía autorización para sacar del banco 50.000 euros cada semana. Insistió, con un verdadero ataque de nervios, pero yo me seguí negando. Luego le di los 50.000 a madame Bettencourt, que los metió en un sobre y se los dio a De Maistre, delante de mí. Puse en el cuaderno de contabilidad: ‘Bettencourt’, que era lo que ponía cuando se trababa de sumas para políticos a fin de no dejar huellas”, asegura Thibout. “Después, de la cuenta de Ginebra sacó los 100.000 que faltaban. Y me dijo que tenía una cena muy pronto con Eric Woerth [por entonces solo tesorero de la UMP] para darle discretamente el dinero”.

La contable, que trabajó en la casa Bettencourt desde 1995 hasta 2008, relata después las “comidas con sobres” para políticos que, según ella, eran toda una costumbre en el palacete: “Dedé [así se conocía en la casa a André Bettencourt] siempre financió a la derecha, no lo ocultó. Era un auténtico desfile. Y les daba generosamente, 100.000 o 200.000 euros”.

A estas comidas acudía Sarkozy: “Era un habitual. Venía mucho con [su anterior esposa] Cecilia. También él recibía el sobre. Todo ocurría en un saloncito de la planta baja, cerca del comedor, después de comer (…) El día que venía algún político, tanto Sarkozy como otros, me pedían que preparase un sobre almohadillado de tamaño medio”.

Ya nadie se acuerda en Francia de que todo el asunto empezó siendo, simplemente, la exhibición pública de los trapos sucios de una familia (riquísima, eso sí). En el fondo, un culebrón mediático-sentimental con madres, hijas y presuntos seductores de ancianas ricas que, de golpe y porrazo, gracias a unas grabaciones furtivas elaboradas por el mayordomo y ahora las declaraciones de la contable, se ha convertido no solo en un asunto de Estado sino en uno de los mayores escándalos de la legislatura.

Sarkozy, en una visita en un hospital, prefirió ayer referirse al tema de refilón, desde una hipotética posición de altura -no como afectado- con una muesca de asco y de desprecio aseguró: “Me gustaría que mi país se interesara más por temas como la jubilación y no que se abalanzara sobre el primer horror o calumnia que llega”.

Woerth, ministro encargado de tramitar la decisiva reforma de las pensiones, acosado ya desde varios frentes, se encuentra ahora también en el ojo del huracán por su labor de tesorero de la UMP durante ocho años. Ayer acudió a la cadena de televisión TF1 a defenderse. Nervioso, irritado, combativo, confuso, negó los hechos, culpó al Partido Socialista de estar detrás de la campaña, a su juicio, orquestada contra él y aseguró que no va a dimitir. “No hay ninguna razón para hacerlo”, señaló. Y añadió, dirigiéndose a la presentadora: “Nunca, y míreme a los ojos, he tocado un euro ilegal”. Antes, en la Asamblea, a sus compañeros diputados, les confesó sin precisar: “Tengo ganas de estrangular a alguien”.

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Los personajes de la trama

LILIANE BETTENCOURT. La millonaria

Liliane Bettencourt es la mujer más rica de Francia tras haber heredado el imperio L’Oréal, con una fortuna de 17.000 millones de euros. A raíz del escándalo se ha descubierto que escondía dos cuentas opacas en Suiza que, según promete, va a recolocar en Francia. Con 87 años, sorda y aislada, no se habla con su única hija, Françoise, a causa de la denuncia que esta interpuso contra su amigo, el fotógrafo François-Marie Banier. La millonaria apareció el viernes en televisión. A la pregunta de si entendía que la opinión pública se alarmara tras enterarse de que había hecho regalos a un amigo por 1.000 millones de euros, respondió despectiva: “Sí, lo entiendo; ¿Y qué pasa?”.

CLAIRE THIBOUT. La contable
La contable Claire Thibout se había mantenido hasta ahora en silencio. Ya no. Trabajó desde 1995 en la casa Bettencourt. Era la encargada de llevar los libros de contabilidad y de librar pagos a médicos, peluqueros, personal… Seria y metódica, no tomaba decisiones, solo registraba las partidas y las salidas de dinero de la fortuna de los Bettencourt. Fue despedida en diciembre de 2008, acusada de testificar en contra de la millonaria, con una indemnización de 400.000 euros. Pero no olvidó.

ERIC WOERTH. El ministro
Eric Woerth, de 56 años, era hasta hace tres semanas el ministro favorito de Sarkozy: tenaz, concienzudo y con mano izquierda para negociar con los sindicatos. Fue promocionado a ministro de Trabajo en marzo para encargarse de la reforma más importante del Gobierno en este momento, la del retraso de la edad de jubilación. Es también, desde hace ocho años, tesorero de la UMP, el partido de Sarkozy. Desde mayo de 2007 y hasta que fue nombrado en Trabajo, fue ministro del Presupuesto, encargado, entre otras cosas, de perseguir el fraude fiscal. Hace un año organizó, precisamente, una campaña contra las cuentas opacas en paraísos fiscales como Suiza.

FLORENCE WOERTH. La mujer del ministro
La economista Florence Woerth, esposa del ministro de Trabajo, fue contratada en 2008 en la casa Bettencourt. También, según algunas grabaciones del mayordomo, porque “el ministro lo pidió”. El hecho de que su nombre saliera en las conversaciones grabadas fue el detonante de la ramificación política del caso. Cobraba 13.000 euros al mes más una paga anual extra de 50.000, según la ex contable. La mujer del ministro asegura que desconocía la existencia de las cuentas suizas y que jamás actuó al margen de la ley. La Tribune de Ginebra, ha publicado que la economista viajaba con frecuencia a Suiza. Dimitió hace dos semanas para no salpicar (aún más) a su marido.

FRANÇOISE BETTENCOURT-MEYERS. La hija
Todo esto comenzó porque en diciembre de 2007, dos semanas después de que muriera su padre, Françoise Bettencourt-Meyers, hija única de Liliane Bettencourt, denunció al fotógrafo François-Marie Banier, con fama de caradura por aprovecharse de la anciana. Y siguió cuando el mayordomo Pascal B. puso en manos de la hija las grabaciones que había obtenido. Con la intención de probar la incapacidad de la madre en la custodia del patrimonio familiar, su abogado las trasladó a la policía (y tal vez a la prensa). ¿Eran conscientes del material sensible que escondían?

FRANÇOIS-MARIE BANIER. El dandi
François-Marie Banier, de 64 años, fotógrafo, escritor, pintor, y, según muchos, un caradura con mucho tino, está acusado por la hija de Liliane Bettencourt de haberse aprovechado de la “debilidad” de la anciana para haberse hecho regalar dinero, seguros de vida, obras de arte, casas, mansiones e islas, entre otras cosas, por valor de 1.000 millones de euros. El juicio, que iba a comenzar el pasado 4 de julio, se ha aplazado sine die. Conocido en la sociedad mundana de París desde los años sesenta, es (y ha sido siempre) un inteligentísimo vividor, amigo de arrimarse siempre a los que más tienen, incluido Salvador Dalí.

PATRICE DE MAISTRE. El gestor
Patrice de Maistre, aficionado a la caza mayor y a los veleros imponentes, gestiona la multimillonaria fortuna de Liliane Bettencourt. Es el personaje que más habla en las grabaciones de Pascal, el mayordomo, aconsejando a la anciana, entre otras cosas, trasladar sus cuentas opacas desde Suiza a Singapur o pidiéndole un regalito (un barco), pagado, precisamente, con esas cuentas. Él, según la ex contable Claire Thibaut, personalmente se encargó de dar al ministro Eric Woerth los 150.000 euros para financiar la campaña electoral de Nicolas Sarkozy a la presidencia francesa.

PASCAL B. El mayordomo
Pascal B., de 47 años, fue mayordomo de los Bettencourt desde 1998. Ayudado por una pequeña grabadora, que disimulaba envolviéndola en una tela negra, registró una treintena de conversaciones privadas (y muy comprometedoras) que la millonaria Liliane Bettencourt mantuvo con los gestores de su fortuna, con sus abogados o con su notario. No se sabe aún si lo hizo por su cuenta (como afirma él) o pagado por los abogados de su hija (como afirman los abogados de la madre).

Publicado en el diario El País de España.

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