Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

La tinta sobrevive

Por LA JORNADA

“La letra impresa vivirá más de lo que la gente piensa”, asegura Mathias Döpfner, director de la compañía alemana Axel Springer. Tal vez sea así en Europa central. El editor de Bild y Die Welt registró hace poco el primer trimestre más lucrativo de su historia. El margen de utilidad de sus periódicos nacionales alemanes es un asombroso 27%. La firma se expande hacia Polonia. Si los periódicos están en crisis, dice Döpfner, entonces le gusta la crisis.

Hace un año la mera supervivencia de muchos periódicos parecía dudosa. Se había vuelto claro que los jóvenes, en particular, consiguen gran parte de sus noticias en Internet. Los lectores saltaban de nota en nota y rara vez pagaban. También la publicidad se traslada a la red, pero no a los sitios web de los periódicos. Más bien es absorbida por los motores de búsqueda. El mercado de los avisos clasificados ha sido invadido por sitios gratuitos en línea, como Craiglist. El sentido común decía que una recesión profunda acabaría con los periódicos, que tienen altos costos fijos en periodistas y rotativas.

Caen circulación y anuncios

En algunas formas el dolor ha sido mayor de lo que los analistas esperaban. La Asociación de Periódicos de EU reporta que la publicidad impresa y en línea ha caído casi 35% a partir del primer trimestre de 2008. La circulación también ha disminuido de manera alarmante. Sin embargo, casi todos los periódicos han sobrevivido, si bien a veces con alguna ayuda de los tribunales de quiebras. Empresas periodísticas estadunidenses como McClatchy se han mantenido rentables pese al descenso en ingresos. Algunas valen ahora 10 veces más que en la primavera de 2009, si bien están lejos de las alturas que alcanzaron antes de la recesión.

El fuerte aumento del precio del ejemplar ha ayudado, pero en su mayor parte los periódicos han sorteado la crisis con base en recortes. El año pasado McClatchy redujo su nómina en 25%. Muchas publicaciones cerraron corresponsalías y otras obligaron a los periodistas a irse sin indemnización. También ha habido algunas ingeniosas adaptaciones. En otra empresa estadunidense, Gannett, 46 títulos locales ofrecen ahora las noticias nacionales e internacionales de USA Today, el periódico nacional de la firma. Un grupo de periódicos de Nueva Jersey produce en común sus editoriales y reportajes especiales. Bob Dickey, quien dirige los periódicos comunitarios de Gannett, explica que se han dado cuenta de que no hay necesidad de pensar siete veces qué decir acerca del derrame de petróleo en el Golfo.

Otro bono inesperado es que el gasto en papel –el segundo en volumen en muchas firmas, detrás de la nómina– se ha desplomado hasta en 40%, porque un bache global en las materias primas ha deprimido los precios. Las compañías periodísticas usan menos papel e imprimen menos palabras en menos páginas. Los lunes en particular, los diarios son a veces tan delgados que es difícil lanzarlos desde un auto o bicicleta a la puerta de una casa.

La posibilidad de que los precios del papel tengan una fuerte subida una vez que la economía mundial se acelere es sólo uno de los peligros que enfrentan las empresas periodísticas. Podrían verse abrumadas por costos de jubilación. Los lectores podrían de pronto negarse a pagar precios altos por productos más delgados. Sin embargo, también es posible que la publicidad comience a recuperarse de los niveles severamente deprimidos actuales. Si eso ocurre, los márgenes de utilidad se inflarían con rapidez.

Fuera de EU le ha ido mejor a esta industria, según muestra un reporte de la OCDE en la materia. Los periódicos japoneses, los de mayor circulación en el mundo, pierden lectores poco a poco, pero tienen un enorme tramo por recorrer en la caída, y es de suponerse que los conglomerados mediáticos a los que pertenecen los protegerán. Fuera del mundo de habla inglesa los periódicos enfrentan a menudo menos competencia de los agregadores de noticias en línea y otros inventos tecnológicos. En países como Alemania, han sufrido lo que Paul Zwillenberg, socio de la firma Boston Consulting Group, llama “un solo golpe de infortunio”: recesión, pero sin rápido cambio estructural.

En mercados emergentes hay que mirar con detenimiento para detectar algún signo de crisis. En Brasil la publicidad decayó sólo por breve tiempo durante la recesión. La circulación total de periódicos en ese país se elevó en un millón de ejemplares en los 10 años pasados, a 8.2 millones. La creciente clase media brasileña es adicta a un puñado de nuevos diarios baratos, cargados de asesinatos y bikinis. En 2003 sólo tres de los 10 principales diarios brasileños eran tabloides; hoy son cinco.

El énfasis en dar a los lectores lo que quieren leer, en vez de lo que arrogantes nociones de responsabilidad cívica sugieren que deben leer, es parte de una tendencia global. Los periódicos se vuelven más distintivos y más enfocados a su clientela. Más que tratar de llevar el mundo a tantos lectores como sea posible, están abriendo nichos. Propietarios y directivos tratan de identificar valores distintivos e invertir en esas zonas el dinero con que cuentan.

Muchos periódicos en EU se han concentrado en las notas y deportes locales, dejando lo demás a diarios mayores o a agencias como Associated Press. Varios rehúsan entregar ejemplares a suscriptores ubicados lejos del centro urbano, porque es caro llegar a ellos y tienen menos atractivo para los anunciantes. También cortejan a pequeñas empresas locales con tecnologías que les permiten diseñar en forma económica sus propios anuncios. En suma, la prensa metropolitana se vuelve prensa de ciudad. Eso podría ayudarla a largo plazo. Jim Chisholm, analista de la industria periodística, señala que a los pequeños diarios locales les ha ido mejor que a los regionales en muchos países, como EU.

Los editores de periódicos esperan que el énfasis en contenido distintivo facilite la transición de la distribución impresa a la digital. Sea que la plataforma sea un teléfono inteligente, una computadora de tablilla como la iPad o la Internet abierta, la clave del éxito para muchas publicaciones será contar con una corriente dual de ingresos. Como lo hacen en su edición impresa, tendrán que atraer publicidad y lectores dispuestos a pagar. Hasta ahora los pocos que han persuadido a sus lectores de pagar por noticias en línea tienden a distinguirse por su contenido especializado. El Financial Times (copropietario de The Economist) y el The Wall Street Journal tienen posiciones líderes en las noticias de negocios y financieras, y sus sitios de acceso pagado funcionan bien. Periódicos más pequeños tendrán que explotar sus ventajas en áreas como deportes locales.

La supervivencia de los periódicos no está garantizada en absoluto. Todavía enfrentan grandes obstáculos estructurales: aún no está claro, por ejemplo, si los jóvenes pagarán por las noticias en alguna forma. Sin embargo, la recesión trajo consigo una impresionante e inesperada capacidad de adaptación. Si los periódicos pueden mantenerla en tiempos mejores, tal vez puedan contemplar algo más que la mera supervivencia.

* Fuente: Economist Intelligence Unit (EIU). Traducción: Jorge Anaya

Publicado en el diario La Jornada de México.

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