Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

La verdad de un Domingo Sangriento


Por WALTER OPPENHEIMER (El País)

El primer ministro británico, David Cameron, admitió ayer en los Comunes con pesadumbre que la famosa matanza del Domingo Sangriento -Bloody Sunday- en Irlanda del Norte, el 30 de enero de 1972, “ni estaba justificada ni es justificable” y se declaró “profundamente consternado” por lo que hizo aquel día el Ejército británico.

El primer ministro británico, David Cameron, admitió ayer en los Comunes con pesadumbre que la famosa matanza del Domingo Sangriento -Bloody Sunday- en Irlanda del Norte, el 30 de enero de 1972, “ni estaba justificada ni es justificable” y se declaró “profundamente consternado” por lo que hizo aquel día el Ejército británico. A partir de las conclusiones del llamado Informe Saville, que empezó sus trabajos hace 12 años y publicó sus conclusiones ayer, Cameron aceptó que los 14 manifestantes muertos a tiros por el Ejército británico en Derry -como la gran mayoría conoce a la oficialmente llamada Londonderry- eran inocentes.

Pero el informe rechaza la tesis de que aquella matanza fue una conspiración del Gobierno o del Ejército británicos y no se pronuncia sobre si tiene que haber o no procesamientos. Algo improbable porque depende de la Fiscalía de Irlanda del Norte. El Ejército ha aceptado las conclusiones.

Miles de personas se concentraron ante el Ayuntamiento para escuchar a Cameron admitir que aquella matanza fue una injusticia. Luego, los familiares de las víctimas del Domingo Sangriento fueron desfilando una a una para proclamar que sus seres queridos, hermanos, hijos, padres o sobrinos, eran inocentes. Al final rompieron simbólicamente reproducciones del primer informe oficial británico, que tan solo 10 semanas después del Domingo Sangriento exoneró al Ejército de cualquier responsabilidad.

En síntesis, el Informe Saville considera que los soldados de la compañía de apoyo de la brigada de paracaidistas presente aquel día en la zona del Bogside, en Derry, actuaron “siguiendo una orden que nunca se tenía que haber dado”; el primer disparo llegó de las filas del Ejército y sin previo aviso y, aunque hubo algún disparo desde filas republicanas, “ninguno de esos disparos ofrecía justificación de ningún tipo para que se tiroteara a víctimas civiles”.

Los soldados “reaccionaron perdiendo el autocontrol (…) olvidando o ignorando sus instrucciones y entrenamiento” y “a pesar de las declaraciones en sentido contrario de algunos soldados, ninguno de ellos disparó como respuesta a ataques con bombas”, añade. Lord Saville subraya que algunos de los heridos o muertos fueron tiroteados mientras huían para ponerse a salvo o intentaban atender a manifestantes que estaban muriendo.

Y destaca el hecho crucial de que “ninguna de las víctimas planteaba una amenaza de causar la muerte o heridas graves o estaba haciendo algo que desde ningún punto de vista justificaba que se disparara contra ellos”, admitió Cameron en los Comunes. “No podemos defender al Ejército británico defendiendo lo indefendible. No tiene sentido intentar suavizar o presentar con ambigüedad lo que dice el informe. Está claro por las autorizadas conclusiones del tribunal que los acontecimientos del Domingo Sangriento no estaban justificadas”, ha añadido.

“Algunos miembros de las Fuerzas Armadas actuaron mal. El Gobierno es el responsable último de las Fuerzas Armadas. Y por eso, en nombre del Gobierno -y desde luego en nombre del país- estoy profundamente consternado”, concluyó el primer ministro.

El Domingo Sangriento tuvo una enorme influencia en el conflicto de Irlanda del Norte porque desvaneció cualquier posibilidad de que el Ejército británico pudiera ser visto por los nacionalistas católicos como neutral en el conflicto con los unionistas protestantes. En apenas 25 minutos, el Ejército mató a 14 manifestantes (uno de ellos falleció meses después) e hirió a otros 15. Seis de los fallecidos tenían solo 17 años y otros tres entre 19 y 22. Algunas víctimas recibieron disparos en la espalda cuando trataban de huir y ninguno de ellos llevaba armas.

En aquellos turbulentos días Irlanda del Norte ya era víctima de la violencia sectaria, pero la matanza del Domingo Sangriento exacerbó el conflicto y reforzó extraordinariamente a la rama provisional del Ejército Republicano Irlandés, que se había escindido del IRA tradicional y defendía la lucha armada.

Durante años los católicos pensaron que la matanza fue premeditada porque se supo que el Ejército pensaba que la única manera de acabar con la violencia de grupos de jóvenes que se enfrentaban a ellos con piedras era matando a unos cuantos. El informe, sin embargo, rechaza esa tesis.

En 1998, en el marco de los acuerdos de paz de Viernes Santo, el entonces primer ministro británico Tony Blair aceptó la necesidad de abrir esta nueva investigación. Ha tardado 12 años en concluir, ha costado más de 190 millones de libras (230 millones de euros) y ha producido el informe de 5.000 páginas publicado ayer.

En torno a 2.500 personas han prestado testimonio, 922 de ellas de forma oral ante los investigadores. De ellas, 505 eran civiles, nueve expertos y científicos forenses, 49 periodistas, 245 militares, 35 paramilitares o ex paramilitares, 39 políticos y funcionarios, siete sacerdotes y 33 oficiales del Royal Ulster Constabulary, la antigua policía de Irlanda del Norte.

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Violencia y paz en Irlanda del Norte

Disturbios. Desde finales de los años sesenta, los choques interconfesionales en Irlanda del Norte se intensifican. La represión policial de las protestas por la discriminación de los católicos, por un lado, y los atentados del Ejército Republicano Irlandés (IRA), por otro, disparan la violencia.

– El Domingo Sangriento. El 30 de enero de 1972, los soldados británicos disparan contra manifestantes católicos en Derry. Mueren 14 personas. Es uno de los episodios más cruentos del conflicto del Ulster. El 21 de julio del mismo año, el IRA hace estallar en Belfast 22 bombas en una hora. Mueren nueve personas.

La primera indagación. Dos meses después del Domingo Sangriento, el juez Lord Widgery abre una primera investigación en la que los militares quedan absueltos y acusa a los manifestantes de tenencia de armas. Londres asume el control del Gobierno en Irlanda del Norte.

Proceso de paz. El primer ministro, Tony Blair, invita a los separatistas del Sinn Fein a participar en el proceso de paz bajo la condición de un alto el fuego del IRA. El 10 de abril de 1998, católicos republicanos y protestantes unionistas firman el Acuerdo de Viernes Santo.

Nueva investigación. Blair concede a las familias de las víctimas de la matanza de Derry el derecho a reabrir la causa y ordena una segunda investigación. El encargado es el juez Mark Saville. Entre 2000 y 2005 comparecen ante el juez unos mil testigos. El coste de los 12 años de investigación asciende a 228 millones de euros.

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