Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

Por Garzón y contra la impunidad


Por EL PAÍS

Concluyó con un minuto de silencio por las víctimas y arrancó al grito de “¡Garzón, amigo, España está contigo!”. Treinta y cinco años después de la muerte de Franco, decenas de miles de personas salieron ayer a la calle para manifestarse contra el procesamiento del juez de la Audiencia Nacional por su investigación de los crímenes del franquismo y contra la impunidad de los delitos cometidos durante la Guerra Civil y la dictadura. En 21 ciudades españolas y siete extranjeras se oyeron gritos de apoyo al juez y críticas al Tribunal Supremo. En la protesta más multitudinaria, en Madrid, muchos asistentes confesaban que no habían acudido nunca a una manifestación. Jamás habían protestado por nada, explicaban ayer ancianos de 80 años.

Las víctimas caminaban arropadas por muchos artistas y pocos políticos. Entre los primeros, los actores Juan Diego Botto y José Sacristán, las actrices Charo López y Pilar Bardem, el escritor Luis García Montero o el cantante Miguel Ríos; y entre los segundos, Pedro Zerolo, como máximo representante del PSOE, y Gaspar Llamazares, de IU. No acudió ningún representante del Gobierno.

Pedro Almodóvar, Almudena Grandes y Marcos Ana, el preso que más tiempo ha pasado en cárceles franquistas, leyeron un manifiesto en el que aseguraron que el proceso a Garzón “devuelve a la noche oscura de los asesinos”

-“¡España al revés! Corruptos y fascistas juzgan al juez!”

Con una mano sujetando su bastón y otra agarrando la pancarta de la manifestación contra la impunidad de los crímenes del franquismo caminaba Gervasio Puerta, de 88 años. Junto a él, casi en volandas, gritaba con todas sus fuerzas Carmen Arrojo, de 91. “Estoy aquí porque es mi obligación. Hoy me acuerdo mucho de mi compañero fusilado, de mi padre, de mis ocho años huida”.

El recorrido, de la plaza de Cibeles a Sol, se llenó de fotografías de las víctimas del franquismo, en señal de homenaje. De nombres conocidos (Grimau, Companys), de desconocidos y de desaparecidos. En primera fila, Carmen Páez, nieta de un fusilado, lloraba de emoción. “Aún no he encontrado a mi abuelo. Se entregó al terminar la guerra para que dejaran de acosar a mi familia, y le pegaron un tiro en la nuca en un camino de Torrejón. Pero pregunto en todas partes y me dicen que no pueden ayudarme”, relata. “Y ahora siento que lo que le pasa a Garzón es por nuestra culpa”.

-“¡Es-pe-ran-za!¡Di-misión!”, gritaban cada poco, dirigiéndose a la presidenta de la Comunidad de Madrid, que el jueves, llamó “carcamales” a las personas que se han manifestado en apoyo del juez Garzón.

Fausto Canales, que acudió al juez para exhumar los restos de su padre y su tío, enterrados sin su consentimiento “junto al verdugo”, en el Valle de los Caídos, advirtió que las movilizaciones iban a continuar: “Vamos a seguir luchando porque Garzón no se siente en el banquillo y porque no vuelvan a enterrar nuestra causa de los desaparecidos”.

-“¡Tapan la Gürtel, atacando a Garzón!”

Gaspar Llamazares opinó que es “la justicia española la que está sentada en el banquillo. El futuro de nuestros hijos dependerá del honor que sepamos hacer de la lucha de nuestros abuelos. Si queremos una democracia honrada tenemos que honrarles a ellos”.

El hispanista Ian Gibson, que ha pasado una mala temporada, por la desilusión de no haber encontrado a Lorca en la fosa de Alfacar (Granada), estaba eufórico: “Estoy muy orgulloso de esta manifestación. Siento que es un momento histórico. El mundo entero nos mira por algo bochornoso. En la Guerra Civil se pudieron cometer desmanes desde ambos bandos, pero después aquí hubo un genocidio. Y la gente quiere una investigación, quiere saber la verdad de lo que pasó. Se equivoca la derecha al decir que quieren reabrir heridas porque esas heridas no se cerraron nunca”.

Ángel Rojo -“Estaba predestinado”, ríe- , presidente de la Asociación de Amigos de los Brigadistas Internacionales explicaba que los ancianos de otros países que habían venido a combatir en la Guerra Civil le llamaban para preguntarle qué ocurría en España porque no entienden el proceso contra Garzón: “En sus países es impensable algo así. Los crímenes de lesa humanidad no prescriben”, cuenta. “Los jueces dicen que les faltamos al respeto, pero el respeto hay que ganárselo”.

Había mucha gente mayor, pero también muchos jóvenes, algunos de ellos con una pegatina sobre el pecho en la que se leía “nieto”. Juan Diego Botto, hijo de un desaparecido de la dictadura argentina, calificó la hornada de “éxito desbordante” y argumentó: “Se está hablando de las víctimas del franquismo, de las miles de personas que llevan años mendigando de ministerio en ministerio, de administración en administración, pidiendo información sobre sus familiares desaparecidos. La gente no sabe todo esto. Ahora les ha oído”.

En medio de las pancartas y los retratos de los desaparecidos, un hombre disfrazado de Darth Vader llevaba un enorme cartel en el que se leía: “Varela, el lado oscuro sabrá recompensarte”.

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Concentraciones en Argentina, Francia y Portugal

Por SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ / EFE

Buenos Aires / París

Varios cientos de personas han participado en Francia, Argentina y Portugal en diversas concentraciones celebradas en apoyo del juez español Baltasar Garzón. Un pequeño grupo de personas, en su mayoría relacionadas con los movimientos de defensa de los derechos humanos, se concentró ante la Embajada de España en Buenos Aires para expresar su solidaridad con el magistrado, imputado por la justicia española por tratar de investigar los crímenes del franquismo . Una sobrina del ciudadano español Darío Rivas, de 91 años, que presentó el pasado miércoles ante la justicia argentina la primera querella para que se investigue el asesinato de su padre , ocurrido en Castro de Rei (Lugo) en 1936, pidió, en nombre de su tío, apoyo para el juez y exigió que se mantengan abiertas “las investigaciones sobre los crímenes franquistas”. Algunas de las personas concentradas exhibieron pequeños carteles con la foto de Garzón y con el lema “Por una justicia sin fronteras”.

El caso de Garzón puede saltar también a la palestra en la XV Cumbre Judicial Iberoamericana que se celebra del 28 al 30 de este mes en Montevideo (Uruguay) y a que esta previsto que asistan los presidentes de las Cortes y Tribunales Supremos y de los Consejos de Magistratura o Judicatura de todos los países latinoamericanos, más España y Portugal. El tema principal del congreso trata del papel del juez en la sociedad contemporánea, la imagen de la justicia y las relaciones con la sociedad. En principio, no existe ninguna ponencia ni panel relacionado con el caso del juez español, pero algunos juristas latinoamericanos que defienden la actuación de Garzón ya han sugerido que intentarán que se plantee su situación.

En el país galo las movilizaciones se celebraron en París, Pau, Montpellier y Burdeos. Un centenar de manifestantes, convocados por organizaciones de chilenos en Francia, llevaron su protesta a la embajada española en París, pero fueron desplazados por la policía a una plaza cercana, que era el lugar en el que tenían la autorización para llevar a cabo el acto.

Los asistentes llevaban banderas chilenas y de la Segunda República española y entre ellos había algunos españoles como Valentín Martínez, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, cuyo padre fue fusilado durante la Guerra Civil y está enterrado en un osario del cementerio de Cuenca, donde hay 444 víctimas del franquismo. “Tenemos la suerte de tener un juez que hace algo para que podamos hacer el duelo a los nuestros”, explicó Martínez, que se exilió en Francia en 1957. Eduardo Olivares, responsable de Francochilenos.com, recordó la aportación del magistrado “para que en Chile se terminara la impunidad” al ordenar el arresto en Londres de Pinochet.

En Pau, al suroeste de Francia, unas 150 personas se concentraron delante del consulado español, un número similar al que se reunió en Montpellier. Viejos republicanos españoles tomaron la palabra y se recogieron más de 200 firmas en favor de Garzón.

Ante la embajada de España en Lisboa se concentró otro centenar de personas. “Resulta chocante ver que un juez que se propone hacer justicia (…) sea perseguido por la justicia”, declaró el abogado Agostinho Machado, uno de los promotores de esta iniciativa, convocada a través de la red social Facebook.

Publicado en el diario El País de España.

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