Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

Tetra BRIC, poder emergente


Por SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ (El País)

La Segunda Cumbre de los BRIC (Brasil, Rusia, China e India) se celebró ayer en Brasilia, acogida por el presidente Lula da Silva, uno de los impulsores de este grupo. La agenda se comprimió en un solo día, en lugar de los dos previstos, ya que el terremoto que sacudió China obligó al presidente Hu Jintao a adelantar su regreso. Estuvieron también presentes el ruso Dimitri Medvedev, y el primer ministro indio, Manmohan Singh.

Las cumbres de los BRIC suelen ser acontecimientos peculiares en los que no se toman decisiones. Y sin embargo, todo el mundo las observa con expectación, porque suponen el intercambio de ideas y análisis entre los máximos dirigentes de las cuatro grandes potencias emergentes (más de la mitad de la población mundial) y la existencia de un foro original, ajeno a los mecanismos internacionales tradicionales. La primera reunión se celebró en 2009 en Ekaterimburgo (Rusia) y la próxima tendrá lugar en China.

Las diferencias entre los cuatro países son poderosas y algunos se preguntan si no terminarán por debilitar este foro, que no tiene secretariado permanente. Otros anuncian, por el contrario, su pronta institucionalización. “Es cierto que son países diferentes: dos (Brasil e India) son democracias y otros, (Rusia y China), no. Tres tienen armamento nuclear y uno (Brasil), no. Unos son más audaces (Brasil y Rusia) y otros (India y China), más cautelosos. Dos quieren una mayor liberación del comercio agrícola (Brasil y Rusia) y dos (China e India) quieren proteger su agricultura familiar”, dice, desde su cátedra en Harvard, Roberto Mangabeira, que fue ministro de Lula y participó en la preparación de la primera cumbre. “Pero sería erróneo ocultar la importancia que tienen a la hora de debatir la construcción de un nuevo orden mundial”.

“Rusia, India y China tienen ambiciones bien definidas para ocupar espacios crecientes en la economía y en la política internacional. Son proyectos nacionales que no se subordinan a fantasías tercermundistas”, criticaba sin embargo, el influyente diario O Estado de São Paulo. “El proyecto chino incluye la conquista de los mercados de África y América Latina, desplazando también a Brasil”.

Según un informe de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y Caribe), hecho público el martes, China desplazará a la UE y pisará los talones a EE UU como mercado de destino de las exportaciones latinoamericanas a mediados de la próxima década. La CEPAL prevé un comportamiento similar para las importaciones de la región: en el 2020, China puede superar a Estados Unidos y a la UE como proveedor de América Latina.

El poder que está adquiriendo China en América Latina quedó de relieve esta semana en el enfrentamiento protagonizado con Argentina. El Gobierno argentino, que había decidido limitar algunas importaciones de productos chinos, se encontró con la durísima reacción de Pekín, que bloqueó las importaciones de aceite de soja con un pretexto sanitario. Buenos Aires lleva días intentado solucionar el problema.

Al margen de las diferencias y del recelo que provocan los BRIC (y muy especialmente el papel de China), lo cierto es que el grupo ha seguido hablando de cuestiones fundamentales, como la posición del dólar como moneda internacional, la reforma de la ONU como sistema de seguridad mundial y sobre nuevas maneras de enfocar el comercio mundial. En Brasilia parece haberse incorporado un nuevo elemento de debate: el tema nuclear.

India, que apoyó el primer paquete de sanciones contra Irán, concede gran importancia a la posición que adopten sus colegas del BRIC. Brasil, en particular, exige más conversaciones con el régimen de Ahmadineyad. El segundo tema de importancia de la cumbre, según fuentes brasileñas, ha seguido siendo el orden monetario internacional. Los cuatro países han superado bien la crisis internacional (Rusia ha sido quizás el más afectado) y continúan defendiendo, a largo plazo, la sustitución del dólar como moneda de referencia mundial. Nadie espera decisiones relevantes, pero los cuatro países están discutiendo acuerdos bilaterales para permitirse compensaciones comerciales sin pasar por el dólar.

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Un grupo que ha doblado su peso en 10 años

Por ANDREA RIZZI  /.

Jim O’Neill, economista de Goldman Sachs, acuñó el acrónimo BRIC en noviembre de 2001 en un estudio con el que apostó por Brasil, Rusia, India y China como principales motores del futuro crecimiento de la economía mundial. Entonces, los cuatro países representaban un 8% del PIB global. Menos de una década después, los BRIC ya superan el 15%. Pero hay más: la mitad del crecimiento de la economía mundial depende de ellos, el grupo adelantará al G-7 en 2032 y China a EE UU en 2027. Todo ello, muchos años antes de lo inicialmente previsto por Goldman Sachs.

El ascenso económico de los BRIC es tan poderoso que parece inconcebible que no continúe así durante décadas y que su peso político no crezca al mismo ritmo. Más allá de la incertidumbre sobre si países con intereses tan diversos lograrán forjar alianzas políticas, aunque sea puntuales, ¿existen amenazas capaces de hacer descarrilar a alguno de ellos de la senda de un crecimiento poderoso? El mismo O’Neill, director del Departamento de Investigación Económica Global de Goldman Sachs, esboza en una conversación telefónica su visión sobre el futuro de los cuatro.

– China. El gigante asiático permanece naturalmente bajo constante observación de Gobiernos extranjeros y analistas por los riesgos de desestabilización, vinculados a la opresión que el régimen autoritario ejerce sobre la sociedad china. Impulsos separatistas o el simple deseo de libertad y democracia podrían sacudir violentamente el país y hacer descarrilar el tren chino de su vía de expansión económica.

Pero más allá de estos escenarios especulativos, hay una amenaza inevitable que se ciñe sobre China: el enorme problema demográfico que pronto estallará a causa de la estricta política de control de la natalidad. Esta ha impedido que se desborde el crecimiento de la población, pero va a conducir a una pirámide poblacional hipercargada en la parte de arriba, con una enorme cantidad de ancianos, y una reducida disponibilidad de personas en edad de trabajo -las generaciones de hijos únicos, actualmente jóvenes, tendrán que sustentar a las mucho más abultadas generaciones anteriores-.

“Es un problema grave, habrá una contracción de la fuerza de trabajo, y nosotros calculamos que el crecimiento chino se ralentizará por ello”, dice O’Neill. “Sin embargo, esto no será ni mucho menos suficiente para impedir que China se convierta pronto en la primera economía mundial”.

– India. El otro gigante asiático, una democracia consolidada sin problemas de envejecimiento, se enfrenta a problemas de distinto orden. Uno de los más graves es la deficiencia del sistema educativo. “India tiene un problema enorme con la educación, centenares de millones de ciudadanos son analfabetos”, señala O’Neill.

Otro serio peligro es la fragmentación constante de la estructura administrativa del país. En 1971, India estaba conformada por 16 Estados. Hoy son 28, y no faltan las reivindicaciones para nuevas separaciones. La descentralización puede ser virtuosa, pero aquí se trata de una pulverización que puede complicar la gestión del cuadro macroeconómico que, según O’Neill, es una de las debilidades del país. “India es el país menos creíble de los cuatro en tema de control del cuadro macroeconómico”, advierte. Su deuda supera el 80% del PIB.

– Rusia. Es el país que con más frecuencia se señala como el eslabón débil de la cadena. “Sin duda es el que se enfrenta a los más graves problemas, pero considero una locura sacarlo del grupo. Pese a haber sufrido la crisis más que los otros, Rusia había crecido más de lo previsto en los años anteriores”, comenta O’Neill.

Sus principales problemas son claros: el declive demográfico -un descenso de 149 a 142 millones de habitantes entre 1991 y 2010- y la falta de diversificación de una economía centrada en los recursos energéticos. “En este apartado, hay que subrayar que después de la crisis, tanto Medvédev como Putin están abogando con insistencia por una diversificación productiva. Parecen conscientes del problema, y esa es, aunque modesta, una señal de esperanza”, dice O’Neill. En todo caso, materias primas, fuerza militar, y un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU garantizan a Rusia un papel prominente en el mundo del siglo XXI.

– Brasil. La consolidación democrática y el ascenso económico brasileño han reforzado el estatus global del país latinoamericano. Su crecimiento económico, sin embargo, ha sido inferior al de los otros BRIC. O’Neill destaca “la dependencia de materias primas y productos básicos” y la “escasa presencia en el comercio global” como elementos problemáticos para el futuro de Brasil.

Publicado en el diario El País de España.

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