Edición 27/02

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«Describe tu aldea y serás universal», decía Tolstoi. ¿Y por qué no intentar el ejercicio contrario?

Las fosas abiertas de Bosnia


Por GUILLERMO ALTARES (El País)

Hace 18 años empezó la guerra de Bosnia, en abril de 1992, y dentro de poco se cumplirán 15 años de su cierre en falso, con los acuerdos de Dayton, firmados en el invierno de 1995 en una base estadounidense. El final de la guerra significó el final de los combates, lo que ya es mucho, pero no el principio de la paz: los problemas que desataron el conflicto siguen allí: un país, Bosnia-Herzegovina, dividido en dos estados, que reciben el nombre de entidades, la República Serbia y la Federación Croato-Musulmana, con unas fronteras interiores que nacieron de la violencia.

La semana pasada Angelina Jolie y Brad Pitt, en uno de sus tours humanitarios, recorrieron campos de desplazados en el este de Bosnia, precisamente allí dónde los crímenes por los que ahora se juzga a Radovan Karadzic, fueron especialmente masivos, con una oleada de destrucción que arrancó en la primavera de 1992 y que culminó con el asesinato de 8.000 varones musulmanes bosnios en Srebrenica en el verano de 1995. Los desplazados, como las heridas, siguen allí y desde la independencia de Kosovo numerosos institutos de estudios internacionales, políticos bosnios y periodistas han alertado sobre el peligro de que el conflicto vuelva a estallar en el inestable país balcánico.

El juicio contra Karadzic se reanuda apenas una semana después de que Serbia pidiese perdón, con forceps y con la boca pequeña, por no haber podido evitar la matanza de Srebrenica. Sin embargo, el ex líder político de los serbios de Bosnia nunca ha pedido perdón ni ha mostrado el más mínimo arrepentimiento, mientras que Ratko Mladic, el ex jefe militar y arquitecto castrense de aquellas atrocidades, sigue en libertad.

El psiquiatra nacionalista iluminado se enfrenta en La Haya a sus primeros testigos -un antiguo prisionero de un campo de concentración, Ahmet Zulic- y el tribunal ha tenido la ocasión de escuchar cómo funcionaba un sistema destinado a exterminar a una parte de la población bosnia. La petición de perdón de Belgrado vino apremiada por la necesidad de despejar su camino, todavía lejano, hacia la Unión Europea. El juicio contra Karadzic puede ser un paso en el mismo sentido, un paso no hacia la reconciliación, pero por lo menos hacia la normalización, un paso que aleje a Bosnia de los fantasmas de la violencia.

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Karadzic ejerce su propia defensa

Por ISABEL FERRER

Defensor de su propia causa, Radovan Karadzic afronta hoy los primeros testimonios en su contra presentados por la fiscalía del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY). Acusado de genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad, su misión será doble a partir de ahora. Una vez escuchadas las declaraciones, el ex líder político de los serbios de Bosnia llevará en persona el careo de los testigos.

La jornada se ha abierto a primera hora de la tarde con el relato del bosnio musulmán Ahmet Zulic. Antiguo prisionero del campo de detención de Sanski Most (al noroeste de Bosnia), se espera que describa el asesinato de una veintena de hombres a manos de soldados serbios. Los hechos ocurrieron en 1992, y las víctimas tuvieron que cavar sus propias fosas. Zulic ya declaró en el proceso contra el fallecido presidente serbio Milosevic. Con sus recuerdos, la fiscalía pretende demostrar las terribles condiciones de los prisioneros de guerra no serbios en territorio bosnio.

Aunque el TPIY ha hecho un cálculo aproximado del tiempo precisado por los fiscales para interrogar a cada testigo, Karadzic lleva su propia agenda. Necesitará entre 4 y 30 horas, en función del declarante, “para establecer la verdad de los hechos”. En principio, a Zulic le seguirá Sulejman Crncalo, un obrero musulmán expulsado de su hogar en 1991. Las tropas serbias le obligaron entonces a firmar un documento donde hacía dejación de sus posesiones, incluido el coche.

Tras la deportación se fue a vivir a Sarajevo. Allí murió asesinada su esposa en 1995, en el atentado contra el mercado de Markale, donde perecieron 43 personas. Crncalo ha hecho saber que no estaba preparado para soportar un careo con Karadzic. El tribunal, sin embargo, prefiere no adelantar acontecimientos. “Debemos esperar a ver cómo se desarrolla el día”, aseguran. Entre los 12 testigos preparados para el mes de abril destaca el historiador Robert Donia. Autor de dos obras clave sobre el islam y los musulmanes en Bosnia-Herzegovina, es el personaje al que Karadzic pretende carear durante 30 horas.

Arrestado en Belgrado en 2008 después de una huida de 13 años, el antiguo político serbobosnio ha tratado de evitar la reanudación del juicio en su contra. Su último intento fue rechazado por el TPIY en marzo pasado. Para los fiscales, el mayor reto será demostrar la voluntad de “limpieza étnica” que le atribuyen. El asesinato de 8.000 varones musulmanes en Srebrenica y los 12.000 muertos del cerco de Sarajevo son los dos escenarios que ilustran este cargo. De momento, él ya ha calificado de “mito” los muertos de Srebrenica. Y de “justa y sagrada” la causa serbia.

Publicado en el diario El País de España.

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